En 2025, el salario anual bruto por trabajador alcanzó los 28.410,38 euros, un 3,1% más que en 2024.
No obstante, esta mejora se ha visto limitada por la inflación. En junio de 2026, el IPC anual rondó el 3,2% y la inflación subyacente se situó en torno al 2,9%.
La diferencia entre salarios y precios es aún más evidente si se compara con 2019, último año antes de la pandemia. Entonces, el salario anual bruto era de 24.395,98 euros. Desde esa fecha, la inflación acumulada ha alcanzado el 26,1%, mientras que los salarios han crecido un 16,45%, casi diez puntos menos, lo que ha reducido la capacidad adquisitiva de los hogares.
Sin embargo, el impacto ha sido desigual según la actividad económica. El sector de suministro de energía eléctrica, gas, vapor y aire acondicionado registra la mayor pérdida de poder adquisitivo (-13,4%), seguido de las industrias extractivas (-11,3%), las actividades artísticas y recreativas (-9,8%) y las sanitarias y de servicios sociales (-9%).
Estos datos reflejan que disponer de salarios elevados no siempre ha protegido frente a la inflación. El sector energético, a pesar de contar con la remuneración media más alta (64.205 euros en 2025), ha sufrido una de las mayores pérdidas de capacidad de compra. Algo similar ocurre en las actividades financieras y de seguros, con un salario medio de 54.980 euros y una pérdida del 8,4%.
Frente a esta tendencia, solo tres actividades han logrado mantener o mejorar ligeramente su poder adquisitivo desde 2019: Información y comunicaciones, Actividades inmobiliarias y Actividades profesionales, científicas y técnicas.
En concreto, Información y comunicaciones aumentó los salarios un 27,5%, hasta los 44.270,80 euros de media en 2025, lo que permitió una mejora del 1% en su capacidad de compra. Por su parte, las actividades profesionales, científicas y técnicas elevaron las remuneraciones un 26,4%, mientras que las inmobiliarias crecieron un 27,2%, compensando prácticamente la subida de precios y logrando avances del 0,2% y 0,8%, respectivamente.
La hostelería constituye un caso particular. Aunque partía de uno de los salarios más bajos y fue uno de los sectores más afectados por la pandemia, la recuperación impulsó un aumento salarial del 21,9% desde 2019. Aunque insuficiente para igualar la inflación, permitió limitar la pérdida de poder adquisitivo al 3,4%.

