La sombra de Zapatero en el seno del Gobierno y muy especialmente sobre el propio Sánchez, ha sido hasta su imputación por el juez Calama, enorme, llegando incluso a ser considerado como el gran talismán electoral del PSOE. Sin embargo, su peso y su influencia era mucho mayor que la que él mismo y el propio presidente han querido reconocer. Desde Moncloa se ha negado en diversos documentos oficiales la existencia de unos encuentros que han quedado ahora acreditados al salir a la luz las agendas y mensajes del expresidente. Según las fuentes jurídicas personadas en diversos procedimientos relacionados con las reuniones de Pedro Sánchez con el expresidente Zapatero, esta actuación podría ser constitutiva de un delito de falsedad documental.
Estas agendas y mensajes fueron incautados en el marco de la causa que investiga el magistrado de la Audiencia Nacional sus negocios y que le atribuye al expresidente Zapatero los delitos de tráfico de influencias, organización criminal y falsedad documental, entre otros, al considerarle líder de una «organización criminal», que, «aprovechando sus contactos y ascendencia pública internacional, se dedicaría al ejercicio de influencias de carácter ilícito en beneficio de distintos clientes», según refiere la UDEF en el marco de las investigaciones practicadas.
Las conversaciones intervenidas se incorporaron a la investigación en curso sobre la intermediación de Zapatero con el Gobierno de Bolivia en favor de la empresa peruana Grupo Gloria, a cambio, presuntamente, de 200.000 euros y demuestran la existencia de 15 encuentros con Pedro Sánchez, a los que hay que sumar otras reuniones y almuerzos con otros ministros como Félix Bolaños o José Manuel Albares.
Sin embargo, Presidencia del Gobierno ha tratado por todos los medios de ocultar esta estrecha relación en diversos documentos oficiales.
