Ante esta situación, la Ciudad Autónoma ha aplazado las labores de limpieza y desinfección previstas en ambas zonas.
El traslado de los migrantes al dispositivo de acogida comenzó a primera hora del jueves bajo la supervisión de la Guardia Civil. Durante la operación se produjeron momentos de tensión cuando numerosos grupos avanzaron hacia el puerto y algunos intentaron llegar corriendo al recinto. La intervención conjunta de la Guardia Civil y la Policía Nacional permitió restablecer el control y organizar el acceso de forma escalonada.
Los migrantes fueron trasladados en pequeños grupos al campamento instalado en el Muelle de Poniente, donde recibieron asistencia básica mientras continuaban los trabajos de acondicionamiento de las instalaciones.
La operación ha generado una fuerte controversia política. El Partido Popular denunció falta de control y acusó al Gobierno de abandonar a Ceuta ante la presión migratoria. Por su parte, el Ejecutivo defendió el dispositivo, calificándolo de «imprescindible» para gestionar la situación y asegurando que el realojo se desarrolló «con civismo y sin violencia».
Según fuentes gubernamentales, la difusión previa del operativo provocó un efecto llamada que incrementó la llegada de migrantes a las zonas de concentración, complicando una actuación considerada inédita por el elevado número de personas trasladadas.
