Ante la proximidad de las elecciones generales y la incertidumbre sobre su continuidad en La Moncloa, el recorrido adquiere un cierto carácter de cierre de etapa.
El presidente llega a la ONU en un contexto complejo, marcado por tensiones con socios europeos por la política migratoria, discrepancias con Estados Unidos e Israel y una reducción de sus aliados en América Latina tras el avance de gobiernos conservadores en la región.
Según el Ejecutivo, Sánchez aprovechará su participación para defender el multilateralismo, un modelo económico inclusivo, el feminismo y un desarrollo humanista de la inteligencia artificial. La situación de Ceuta también estará presente en sus reuniones e intervenciones internacionales.
Uno de los actos destacados será su participación en un foro junto al alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, centrado en políticas económicas y sociales. Además, el presidente visitará Boston para intervenir en un encuentro organizado por la Universidad de Harvard y mantener contactos institucionales.
Paralelamente, el Gobierno trabaja para asegurar una amplia asistencia a la Cumbre Iberoamericana de Madrid, mientras sigue con interés el proceso para elegir al sucesor de António Guterres al frente de la ONU, defendiendo que el cargo recaiga en una mujer
