Este ajuste ha sido señalado por la patronal Anged durante la presentación de su Observatorio. Según el informe, la revisión a la baja responde a factores como la subida de los tipos de interés y la inestabilidad derivada del conflicto en Oriente Medio, que están afectando a la capacidad de gasto de los consumidores.
La caída es especialmente acusada en el segmento de alimentación, que representa cerca del 40% del comercio minorista. En este ámbito, la previsión de crecimiento se reduce hasta el 0,8%, muy por debajo del 4,1% alcanzado el año anterior, cuando el aumento poblacional impulsado por la inmigración elevó el consumo de forma excepcional. Los expertos señalan que, en condiciones normales, este segmento suele crecer en torno al 1% o 2% anual.
En contraste, el equipamiento del hogar seguirá liderando el crecimiento, aunque también con menor intensidad: se espera un avance del 3,3%, frente al 5,9% registrado en 2025. Este comportamiento se apoya en el dinamismo del mercado residencial y en otros factores de demanda ligados al consumo de bienes duraderos. Por el contrario, el sector de la moda y el textil será el más afectado, con un crecimiento previsto que se reduce hasta el 0,8%.
Por canales de distribución, todos presentan una revisión a la baja de sus expectativas, aunque el comercio electrónico, las grandes cadenas y los establecimientos independientes muestran una mayor resiliencia. En cambio, las pequeñas cadenas y las grandes superficies son las que experimentan un mayor deterioro.
La desaceleración del consumo se explica, entre otros factores, por el encarecimiento de la financiación. Se estima que las últimas subidas de tipos incrementarán el coste de las hipotecas en unos 50 euros mensuales, lo que podría reducir el gasto familiar en alimentación en torno a 35 euros al mes, orientando las decisiones de compra hacia productos más económicos.
A estos elementos se suma un factor estructural: las barreras regulatorias. Desde el sector se denuncia que la elevada carga normativa incrementa los costes empresariales y limita la productividad. En este sentido, se subraya que la aprobación constante de nuevas regulaciones supone un obstáculo adicional para la competitividad del comercio en España.
Por canales, los mayores crecimientos se esperan en el comercio online, con un alza del 3,5% frente al 5,2% del año pasado, y en el negocio de las grandes cadenas, con un incremento del 2,8% en volumen, aunque muy lejos del 7% del año pasado. El comercio unilocalizado, es decir, las tiendas no integradas en cadenas, crecerán un 2% frente al 3,2% del 2025, y las pequeñas cadenas apenas avanzarán un 0,2% cuando el año pasado lo hicieron un 2,2%. Por último, las peores previsiones, con una caída del 1,4% en volumen de ventas, son para las grandes superficies que el año pasado lograron crecer un 1,5%.
Desde Anged destacan que estas previsiones a la baja siguen siendo positivas, sobre todo enel país con mayores restricciones comerciales de la UE, unas barreras regulatorias que, según Matilde García Duarte, equivalen a la aplicación de un arancel del 41% sobre los productos.
En términos de creación de empleo, la patronal de grandes almacenes prevé un crecimiento medio del 1,4% frente al 4,2% del año pasado, con un incremento medio en todas las comunidades autónomas del 0,8%, salvo en Baleares, Navarra y Ceuta y Melilla.
