Según el Distress Alert Report 2026, edición de julio, el 11,3% de las compañías analizadas se encuentra en situación de distress, frente al 8,6% registrado en la edición anterior del informe.
España se sitúa por encima de la media europea, donde el 9,2% de las compañías analizadas se encuentra en situación de estrés financiero, el nivel más elevado de los últimos cuatro años. No obstante, el aumento registrado respecto a 2025 confirma un empeoramiento progresivo del contexto financiero para las compañías españolas, en un entorno marcado por la presión sobre los márgenes, la desaceleración del crecimiento y unos costes de financiación que continúan en niveles elevados.
Entre los principales mercados analizados, Francia concentra el mayor porcentaje de compañías en distress, con un 12,4%, seguida de Alemania, con un 12,1%. España ocupa la tercera posición, con un 11,3%, por delante de Benelux (10,1%), Italia (9,7%), los países nórdicos (8,5%), Reino Unido (8,2%) y Suiza (6,8%).
El informe constata que el deterioro ya no se concentra en sectores o mercados concretos. Durante el último año, 10 de los 12 sectores analizados registraron un incremento de las compañías clasificadas en situación de distress, reflejando una presión financiera cada vez más generalizada. Además, el 28,4% de las empresas europeas presenta una estructura financiera débil, el nivel más alto registrado en los últimos cuatro años. Esta situación evidencia que un número creciente de compañías mantiene balances vulnerables y una capacidad limitada para absorber un entorno económico todavía incierto.
Los sectores con mayor nivel de estrés financiero son el retail de moda (Fashion Retail), la industria química y los medios de comunicación, entretenimiento y servicios de medios. Por su parte, automoción, manufactura y retail especializado son los que han registrado el mayor deterioro interanual de su salud financiera, impulsados por el aumento de los costes, la debilidad de la demanda y las tensiones en las cadenas de suministro.
De acuerdo con Alvarez & Marsal, el incremento del estrés financiero responde principalmente al deterioro de los beneficios empresariales, más que a un aumento del endeudamiento. La presión sobre los márgenes, el elevado coste del capital y la incertidumbre geopolítica continúan dificultando la recuperación de muchas compañías europeas. En este contexto, la firma prevé que la actividad de reestructuración continúe aumentando durante los próximos 18 a 24 meses, a medida que un mayor número de empresas necesite revisar su estructura financiera y adaptar sus modelos de negocio a un entorno de crecimiento más moderado.
En definitiva, la evolución observada durante el último año confirma que la resiliencia financiera se ha convertido en un factor estratégico para las empresas. La capacidad para generar caja, optimizar la estructura de capital y adaptarse con rapidez a un entorno económico cambiante será determinante para afrontar una etapa en la que previsiblemente aumentarán las operaciones de refinanciación, reestructuración y transformación empresarial.
