Con el mercado laboral estabilizado y la inflación subyacente aún resistente, los responsables políticos están atentos a un posible repunte del crecimiento salarial que permita a las empresas repercutir el aumento de los precios a los consumidores. A primera vista, hay motivos para la preocupación, pues los ingresos medios por hora subieron hasta el 3,5% interanual en junio, frente al 3,4% de mayo.
¿Se está acelerando el crecimiento salarial? Probablemente no. Puede tratarse de fluctuaciones mensuales, ya que el empleo en los sectores del ocio y la hostelería se redujo en junio, lo que inclinó la composición hacia puestos de trabajo mejor remunerados. Además, una medida ajustada a la composición, que fija las ponderaciones sectoriales en los niveles de 2019 para eliminar la volatilidad derivada de los cambios en el empleo, sigue mostrando una desaceleración. Dicho esto, el crecimiento salarial se mantiene por encima de su media prepandémica, y unos pocos sectores (el ocio y la hostelería, la sanidad y educación, y la industria manufacturera) están impulsando la mayor parte de esa desaceleración.
Mientras conmemoramos el 250º aniversario de la independencia, los fuegos artificiales que celebren la normalización del crecimiento salarial tendrán que esperar.
