El Departamento de Estado de Estados Unidos ha publicado su informe anual sobre el clima de inversión en España, en el que valora positivamente la fortaleza de la economía y el atractivo del país para la inversión extranjera, aunque identifica varios obstáculos estructurales.
Entre las principales advertencias figura la creciente utilización de mecanismos legislativos de urgencia, que, según el documento, reducen la previsibilidad regulatoria y dificultan que las empresas puedan adaptarse a los cambios normativos. El informe también recoge quejas empresariales por la complejidad burocrática y los retrasos en la obtención de permisos y licencias.
Otro de los problemas señalados es la fragmentación regulatoria derivada de las distintas normativas autonómicas, que obliga en algunos sectores a operar bajo hasta 17 marcos legales diferentes y dificulta la integración del mercado interior.
El análisis estadounidense reconoce que España crece por encima de muchas economías europeas y destaca sus oportunidades en sectores de alto valor añadido. Sin embargo, considera que existen áreas susceptibles de mejora, especialmente en materia regulatoria, fiscal, energética y laboral.
El informe también recuerda los litigios internacionales derivados de los recortes a las primas de las energías renovables y señala que España acumula numerosas resoluciones arbitrales favorables a los inversores, cuya ejecución sigue siendo objeto de disputa judicial.
Asimismo, cuestiona ciertos procesos de contratación pública por posibles problemas de transparencia y por la excesiva prioridad que se concede al criterio del menor coste frente a otros factores como la calidad o la experiencia.
Pese a estas observaciones, el Departamento de Estado concluye que España sigue siendo un destino atractivo para la inversión gracias a una economía abierta, la libre circulación de capitales, un marco jurídico estable y el creciente peso de actividades intensivas en conocimiento.
