Esta pieza audiovisual, realizada en colaboración con La
Bien Querida, fusiona la pintura, la escultura y el dibujo con la música actual a partir del tema Dinamita, canción que evoca la misma idea de determinación, deseo, transformación y libertad.
El recorrido parte de algunos de los episodios fundacionales del imaginario clásico, como el juicio de Paris, el rapto de Helena, el sacrificio de Ifigenia, el banquete de Telémaco o el incendio de Troya, representados en obras de Peter Paul Rubens, Tintoretto, Corrado Giaquinto o Francisco Collantes, entre otros.
Estas escenas remiten al origen mítico de la guerra de Troya y a las decisiones que desencadenaron los grandes relatos de la tradición grecolatina. El vídeo incorpora igualmente obras relacionadas con el viaje, el mar y el destino, como Náufragos llegando a la costa, de Jean Pillement; Marina con naufragio o Marina con las columnas de Hércules, de José Carlos de Borbón. En el contexto de La Odisea, estas imágenes adquieren una especial resonancia al conectar con la idea de travesía, pérdida, búsqueda y regreso que atraviesa el poema de Homero.
La presencia de Odiseo/Ulises se hace explícita en la obra de Rubens, Aquiles descubierto por Ulises y Diómedes, y se extiende a otros personajes y episodios vinculados al universo homérico y post homérico, como Polifemo, Circe, Eneas, Hécuba o la propia destrucción de Troya. El artista barroco Francisco Collantes
pintó esta última con destino al Palacio del Buen Retiro, que contendría batallas e historias de la Antigüedad clásica que sirvieron tanto de ornato como de alusión simbólica al poder real y las vicisitudes de los grandes imperios.
La música de La Bien Querida funciona como hilo conductor de este itinerario relacionando su energía emocional con imágenes de impulso, elección, deseo y transformación. Obras como Venus y Marte, de Canova; El nacimiento de la Vía Láctea, de Rubens, o la Fragua de Vulcano, de Velázquez, introducen una dimensión simbólica que dialoga con el carácter expansivo de la canción.
Otras escenas están marcadas por la tensión, el castigo o la fatalidad, como Ticio, de José de Ribera; Sísifo, de Tiziano; Saturno devorando a un hijo, de Rubens; o El dolor de Hécuba, de Leonaert Bramer. De este modo, la pieza reúne distintas dimensiones de la epopeya—la aventura, el deseo, la violencia, la pérdida y la
supervivencia— y muestra cómo las colecciones del Prado conservan una amplia memoria visual de los mitos clásicos y de su transmisión a través de los siglos
