El mercado estadounidense ha protagonizado un marcado repunte desde los mínimos de marzo. En nuestra opinión, este movimiento no representa ninguna anomalía, sino la volatilidad inherente a la renta variable.
Lo verdaderamente relevante no es el movimiento del índice, sino cómo los negocios siguen prosperando en el entorno actual.
Si analizamos los catalizadores de esta recuperación durante abril y mayo, un horizonte extremadamente corto en términos de inversión, observamos que el mercado ha demostrado una notable solidez empresarial frente a la inestabilidad geopolítica. A pesar de la escalada del conflicto en Irán, las tensiones en el estrecho de Ormuz y el consiguiente encarecimiento de la energía, los fundamentales permanecen sólidos y, con ellos, las cotizaciones. Las presentaciones de resultados han sido, en términos generales, muy positivas, y las empresas de calidad han acreditado que su poder de fijación de precios y sus márgenes permanecen intactos ante estos desafíos macroeconómicos.
Seguimos convencidos de que las grandes compañías tecnológicas son negocios excepcionales y generadores masivos de caja. Mantienen sus elevadas inversiones de capital mientras sus líneas de negocio principales continúan produciendo efectivo de forma recurrente. Sus fosos competitivos, sustentados en los efectos de red de sus plataformas, en los elevados costes de cambio que imponen a sus usuarios y en activos difícilmente replicables, tienen un valor real que el mercado está comenzando a reconocer de nuevo tras las caídas recientes.
Estas empresas financian sus inversiones fundamentalmente con el flujo de caja operativo que generan. Aunque una parte del mercado sigue cuestionando si las ingentes inversiones en centros de datos e inteligencia artificial generarán retornos inmediatos, creemos que la dirección tomada es la correcta. En nuestra opinión, todavía nos encontramos en las etapas iniciales de toda la capacidad de cómputo que va a requerir el mundo en los próximos años, a medida que los agentes de inteligencia artificial maduren y los avances tecnológicos se aceleren.
En cuanto al comportamiento del mercado durante los últimos tres meses, un periodo breve pero ilustrativo de las tendencias en curso, hemos observado divergencias significativas dentro del S&P 500. Intel y AMD han registrado revalorizaciones superiores al 100%. El repunte de AMD responde a su avance en la conquista de cuota de mercado en procesadores para centros de datos y en el diseño de chips optimizados, mientras Intel avanza en su estrategia de fabricación local, un activo de elevado valor geopolítico en un contexto de crecientes tensiones internacionales. Micron, con una subida del 75% en el trimestre, refleja por su parte la fuerte demanda y la escasez de componentes críticos como la memoria RAM y, en particular, la memoria de alto ancho de banda.
También hemos observado el buen comportamiento de Fortinet y Palo Alto, con ganancias del 59% y el 63% respectivamente. El mercado está comenzando a anticipar en estos valores una mayor demanda de ciberseguridad ante el número creciente de amenazas asociadas a la inteligencia artificial. Amazon ha registrado asimismo un sólido avance del 29%, impulsado por el crecimiento continuado de su división de infraestructura en la nube y de sus negocios subyacentes.
En el lado opuesto, Meta ha cedido un 6% en el periodo. Consideramos que el mercado ha penalizado el incremento de sus inversiones sin reconocer que su negocio publicitario tradicional sigue monetizando con fuerza gracias a su mejorado algoritmo de recomendación. Berkshire Hathaway retrocede un 3%, ya sin Warren Buffett al frente, aunque mantiene intactas sus ventajas competitivas y una posición de liquidez récord. Las caídas más pronunciadas las han registrado Home Depot, con un descenso del 17%, y Johnson & Johnson, con una pérdida del 7%.
En definitiva, no ha ocurrido nada extraordinario que deteriore la calidad intrínseca de los principales negocios del índice. El mercado es volátil por naturaleza, y es precisamente esa volatilidad a corto plazo la que, a nuestro juicio, genera las mejores oportunidades para quienes nos centramos en el valor real y en el largo plazo.
