En un duro comunicado, los inspectores salen al paso de lo que consideran «descalificaciones reiteradas» e injustas hacia su labor profesional. El colectivo que agrupa a los funcionarios encargados del control fiscal de España no solo defiende su rigor y su pleno sometimiento a la ley, sino que analiza la delicada coyuntura económica del país
El documento refleja un clima de malestar en el seno de la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT). Los inspectores lamentan que se les intente presentar ante la opinión pública como los «adversarios» del contribuyente, un diagnóstico que tildan de injusto y falto de rigor. Para el colectivo, este relato daña de manera directa la relación entre el ciudadano y la Hacienda pública, favoreciendo únicamente a quienes eluden sus obligaciones fiscales y debilitando la confianza en el sistema tributario.
Sin embargo, la crítica más incisiva de la IHE se dirige hacia el entorno macroeconómico que presiona a los hogares españoles y las políticas del Ejecutivo central. Los inspectores de Hacienda destacan la gravedad del momento que atraviesa el país, un escenario dominado por la incertidumbre y fuertemente condicionado por «los casos de presunta gravísima corrupción de quienes deberían ser un ejemplo de transparencia, austeridad y pulcritud en el uso de los recursos públicos». Desde su perspectiva, estos escándalos políticos merman de manera alarmante la confianza ciudadana en el funcionamiento de las instituciones democráticas.
A esta crisis ética y política se suma la vulnerabilidad de la economía familiar. Los inspectores enumeran dificultades que consideran apremiantes para la mayoría de la población: la falta de empleo estable y de calidad, el fuerte encarecimiento del acceso a la vivienda, la inflación en la cesta de la compra y la subida continuada de los suministros básicos. El texto de la asociación apunta directamente a la política fiscal del Gobierno al señalar la pérdida de poder adquisitivo de las familias derivada de la decisión de no deflactar la tarifa del IRPF, lo que genera un incremento automático y encubierto de la carga tributaria sobre los salarios. Para la IHE, el enorme peso de esta situación recae sobre la clase media trabajadora, que sostiene el grueso de la recaudación del Estado. «Y nosotros, que no vivimos aislados, también somos víctimas de ese contexto», apostilla el comunicado.
