En la clausura de la asamblea de la entidad que sirvió para formalizar el relevo, el directivo reclamó «un país que funcione en lo básico» y que genere «confianza y estabilidad a largo plazo». Pidió también que su voz sea escuchada: «Me gustaría ser claro, los empresarios no somos el problema frente a los retos actuales, somos una parte fundamental de la solución». Planes puso deberes a los representantes de las administraciones que acudieron al acto en un tono abiertamente conciliador. Es algo que agradeció el conseller de Presidència de las Generalitat, Albert Dalmau (PSC) quien,al tomar la palabra, lamentó el «incremento de decibelios» en la conversación pública. Esta situación no es «positiva» a nivel social pero tampoco económico. Con todo, hizo un llamamiento a «confiar» en las instituciones «de Cataluña, de España y Europa». Planes fue propuesto por unanimidad como presidente del Instituto de Empresa Familiar y ostentará el cargo por un plazo de dos años no prorrogables, tal como establecen los estatutos. El presidente de Fluidra reemplaza a Ignacio Rivera, primer ejecutivo de la Corporación Hijos de Rivera, dueña de Estrella Galicia.
En su intervención, Planes puso en valor la contribución que realizan las empresas familiares a la economía española: están presentes en todos lo sectores, generan más de diez millones de puestos de trabajo y en torno al 57% del PIB. «No somos algo pequeño», destacó el directivo.
El presidente de Fluidra definió a las sagas familiares como «locos soñadores con una enorme capacidad de esfuerzo e ilusión desenfrenada». Es un perfil que, según destacó, cumplen tanto los fundadores como el resto de generaciones, que tienen como gran reto «transmitir el legado». Para Planes, empresas familiares como la suya -que fundó su padre- son «algo más que una empresa». «Lo más importante no son las cifras, es lo que hay detrás», indicó. Por todo ello, es un colectivo que tiene «legitimidad y mucho que aportar» en múltiples cuestiones.
El nuevo presidente defendió el IEF en sus diferentes vertientes. Puso en valor el rol de las diferentes territoriales, la asamblea y el foro anual. Esta última cita permite «conectar al futuro» el tejido productivo, y muy especialmente a las nuevas generaciones de las sagas familiares. Estas últimas necesitan «nuevas formas de liderar y entender la empresa», pero también «raíces». «La empresa familiar vive precisamente este equilibrio, entre legado y futuro, entre arraigo y ambición», explicó. «Creo profundamente en el IEF», proclamó Planes. Aseguró que la nueva etapa que abre esta entidad «representa una oportunidad de evolucionar sin perder la esencia, de ganar influencia sin perder proximidad, de ser útiles y tener voz relevante» en los grandes debates. «Os voy a necesitar a todos; esto no va de la presidencia, sino de proyecto compartido», concluyó.
