La demanda nacional aportó 3,3 puntos al PIB, mientras que la externa restó 0,6. El principal motor sigue siendo el mercado laboral, con más de 22 millones de ocupados, un récord histórico.
Las horas trabajadas aumentaron un 2,8% y el empleo equivalente a tiempo completo un 2,3%, lo que explica buena parte de la expansión económica. Algunos analistas destacan además avances en la calidad productiva.
Sin embargo, este modelo de crecimiento, basado principalmente en la incorporación de trabajadores, no se traduce con la misma intensidad en mejoras del PIB per cápita o de los salarios reales, ya que la riqueza debe repartirse entre una población cada vez mayor.
Entre los principales desafíos figura la vivienda. El incremento demográfico, cercano a 500.000 personas al año, contrasta con una oferta insuficiente, lo que presiona al alza los precios y dificulta el acceso a la vivienda.
Pese a ello, España se ha consolidado como uno de los motores económicos de la eurozona. La creación de cerca de 1,9 millones de empleos entre 2023 y 2025 ha permitido sostener un crecimiento que destaca frente al menor dinamismo del resto de Europa.

