Así lo afirma un estudio de BBVA Research, con datos hasta el 30 de junio, en el que se advierte que el ritmo de ejecución de los fondos Next Generation se ha desacelerado a lo largo de este año. De seguir la misma dinámica, a 31 de agosto se habrá ejecutado el 87% de las transferencias, concluye el texto, ya que en dos meses es muy difícil llegar a finalizar lo que falta.
Un dato que ilustra la desaceleración es que en el primer semestre de 2026 el ritmo medio mensual descendió hasta 1.100 millones de euros, un 9 % menos que a finales de 2025. «Para alcanzar los objetivos del Plan sería necesario ejecutar en los dos últimos meses un volumen de inversiones equivalente al doble de todo lo realizado durante el primer semestre del año» señala el estudio. En dos meses habría que poner en marcha 13.000 millones de euros.
Una de las conclusiones del informe es que, aunque se pospusiese el fin del plazo de ejecución al mes de diciembre de este año, el ritmo que se lleva tampoco permitirá completarla y esta solo alcanzaría el 92%. El informe de seguimiento del BBVA Research indica que, desde el inicio del Plan hace más de cinco años, en contratación pública se han licitado más de 45.500 millones de euros y adjudicado 34.878 millones, el 76,7 % del importe licitado. La ejecución de las subvenciones ha avanzado menos pues se presenta un menor grado: se han convocado ayudas por 51.254 millones de euros y concedido 32.472 millones, el 63 %. En el capítulo de los préstamos, la evolución ha ido bastante mejor. Se han puesto en marcha la totalidad de los importes comprometidos. Una cantidad notable de estos créditos, 10.000 millones, ha ido a parar a financiar el fondo España Crece, que mantendrá inversiones a lo largo de los años.
Un aspecto positivo de la ejecución de los fondos Next Generation es el reparto por comunidades autónomas. Si bien Madrid, Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana han absorbido el 59% de los mismos, se ha observado que, en términos de PIB regional, las autonomías con menos renta «tienden a registrar una mayor intensidad de inversión, lo que sugiere un cierto carácter redistributivo» en el reparto. Las excepciones son la Comunidad de Madrid y Aragón que cuentan con mayor volumen de fondos ejecutados en relación con PIB.
En lo que respecta a los beneficiarios, las personas físicas representan el 62% del total, seguidas de microempresas y pymes, que suman el 28%. Los programas MOVE y Kit Digital son los responsables de que el porcentaje de personas físicas, autónomos, microempresas y pymes sea tan elevado.
Los beneficiarios personas físicas tienen un gran peso en Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. Las microempresas y pymes predominan en Navarra, Asturias y Galicia, mientras que la participación de las grandes empresas es relativamente mayor en Aragón, Baleares, Madrid y Asturias. El sector público concentra más protagonismo en La Rioja, Aragón y Galicia. Sin embargo, en cuanto a cantidades, un tercio de los fondos ha sido para las grandes empresas, que solo representan el 1,5% de los beneficiarios.
BBVA Research destaca que las llamadas inversiones verdes o ecológicas, destinatarias del 40% de las transferencias del MRR, tienen un ritmo de ejecución lento, por lo que no se completarán los objetivos del Plan de Recuperación y Resiliencia del Gobierno, elaborado para invertir los fondos. Los datos que ofrece el estudio son elocuentes, ya que la inversión verde promedio adjudicada se redujo desde casi 400 millones de euros mensuales a finales de 2025 hasta unos 300 millones durante el primer semestre de 2026.
El 31 de agosto próximo, y de mantenerse el mismo grado de cumplimiento, apenas se habrá materializado algo más de la mitad (54%). El estudio estima que durante el primer semestre de 2026 se habrían adjudicado unos 2.200 millones de euros en inversiones verdes y la cantidad total sería de 16.365 millones, equivalentes al 24 % del gasto ejecutado con cargo al MRR. De este importe, cerca de 12.987 millones corresponden a subvenciones y 3.377 millones a contratos adjudicados.
Movilidad sostenible, eficiencia energética y energías renovables son las materias a las que se han dedicado más fondos del MRR, un 80%, lo que indica que son los ámbitos preferidos por autoridades e inversores. Otros campos como la adaptación al cambio climático, la gestión del agua o la protección de la biodiversidad han recibido mucho menos importe y han tenido un peso más reducido.
