Funcas anticipa una desaceleración gradual de la economía española durante los próximos años debido a la persistencia de la inflación, el encarecimiento de la financiación, la pérdida de competitividad y la moderación del turismo. El crecimiento del PIB se situará en el 2,5% este año, para reducirse al 1,8% en 2027 y al 1,7% en 2028.
La ralentización estará impulsada principalmente por la demanda interna. Tanto el consumo privado como la inversión perderán dinamismo, mientras que el consumo público se verá condicionado por el aumento del coste de la deuda y la necesidad de destinar recursos a medidas de apoyo frente al encarecimiento de la energía.
El sector exterior también restará crecimiento. Las importaciones seguirán avanzando a mayor ritmo que las exportaciones, afectadas por la debilidad de los principales mercados europeos, el enfriamiento del turismo y la erosión de la competitividad empresarial.
En cuanto a los precios, Funcas ha revisado al alza sus previsiones de inflación. El IPC alcanzará una media anual del 3,7% en 2026 y del 3,1% en 2027, para moderarse al 2,5% en 2028. Este escenario seguirá deteriorando el poder adquisitivo de los hogares y presionando los costes empresariales.
Pese a la desaceleración, el mercado laboral mantendrá una evolución positiva. Entre finales de 2026 y 2028 se crearán alrededor de 770.000 empleos netos y la tasa de paro descenderá hasta el 9%, aunque a un ritmo significativamente inferior al registrado en los últimos años.
Uno de los principales focos de preocupación es el deterioro de las cuentas públicas. Funcas prevé que el déficit alcance el 2,5% del PIB este año, el 2,7% en 2027 y el 2,9% en 2028, impulsado por el mayor gasto público y el encarecimiento de la financiación. La institución espera además que el Euríbor se mantenga cerca del 3% y que la rentabilidad del bono español a diez años ronde el 4%.
A medio plazo, la situación podría complicarse. En un escenario de inflación y tipos de interés más elevados, el déficit público superaría el 3,5% a partir de 2030 y la factura anual por intereses rebasaría los 65.000 millones de euros.
Funcas también advierte sobre el impacto de la inmigración en el crecimiento potencial. Una entrada de trabajadores extranjeros inferior a la prevista reduciría el avance económico y dificultaría la reducción de la deuda pública, poniendo aún más presión sobre la sostenibilidad fiscal del país.
