Según explicó, la entidad gana cuota de mercado en nóminas, pensiones, depósitos, crédito y seguros, al tiempo que mejora la experiencia de cliente.
Gortázar destacó la solidez financiera del banco, con elevados niveles de liquidez, generación de capital y una morosidad ya por debajo del 1,8%. Además, subrayó que la retribución al accionista revierte en gran medida a la sociedad, ya que cerca de la mitad del dividendo corresponde a la Fundación «la Caixa» y al FROB.
Respecto al impacto de la inteligencia artificial, fue tajante: no provocará despidos ni cierres de oficinas. Al contrario, señaló que CaixaBank continúa ampliando plantilla, especialmente en perfiles tecnológicos. La filial CaixaBank Tech ha pasado de 300 a 1.700 empleados y el grupo también ha reforzado su red de sucursales. «Queremos dar el mejor servicio posible», afirmó.
El ejecutivo también descartó un plan de prejubilaciones, pese a que otras entidades financieras sí han optado por esta vía. Recordó que en los dos últimos años y medio CaixaBank ha incorporado unos 5.000 trabajadores y ha aumentado su plantilla neta en alrededor de 2.500 empleados.
Sobre el mercado inmobiliario, rechazó que exista un enfriamiento de la demanda y alertó de que el acceso a la vivienda se está convirtiendo en uno de los principales problemas económicos y sociales del país. A su juicio, la falta de oferta está impulsando los precios y exige soluciones de largo plazo.
En relación con los incendios forestales, mostró su preocupación por el incremento de estos fenómenos y su impacto sobre la economía, aunque señaló que la reconstrucción posterior suele generar cierta actividad económica en las zonas afectadas.
Gortázar también afirmó que el traspaso de la participación estatal desde el FROB al Ministerio de Economía no debería alterar la gestión ni la composición del consejo de administración. Asimismo, evitó pronunciarse sobre una posible compra de Cetelem y reiteró que la prioridad del banco continúa siendo el crecimiento orgánico.
Sobre la caída bursátil registrada tras la presentación de resultados, defendió la prudencia de las previsiones de la entidad ante la incertidumbre internacional y recordó que la acción acumula una revalorización cercana al 70% en el último año. Además, destacó que el valor de la participación pública en CaixaBank se ha multiplicado por nueve desde la integración con Bankia.
