Los mayores recortes afectarían a las políticas de competitividad, innovación y seguridad. El Fondo Europeo de Competitividad perdería un 11% de su dotación, con reducciones destacadas en programas como Horizonte Europa y Transición Limpia. También verían disminuidos sus recursos las partidas de defensa, infraestructuras de transporte y Erasmus+.
En cambio, Irlanda apenas modifica las asignaciones destinadas a la Política Agrícola Común (PAC) y a los fondos de cohesión, que seguirían absorbiendo una parte importante del presupuesto comunitario.
La propuesta busca acercar posiciones con los países llamados “frugales”, encabezados por Alemania, Países Bajos, Austria, Suecia, Finlandia y Dinamarca, que exigen una reducción más profunda del gasto europeo. Sin embargo, estos socios consideran insuficiente el ajuste planteado y reclaman rebajas adicionales.
Frente a ellos, los denominados “amigos de la cohesión”, entre los que figuran España, Italia, Portugal y Grecia, defienden mantener la agricultura y la cohesión territorial como prioridades centrales del futuro presupuesto.
El plan será debatido esta semana por los ministros de Asuntos Europeos y posteriormente por los jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre del 15 y 16 de octubre. El objetivo es acercar posturas para cerrar un acuerdo antes de final de año.
