En concreto, sobre un total de 78.022 millones, Madrid ha recaudado 41.476 millones, es decir, el 53% de todo el territorio. De hecho, se trata de un nuevo récord de la serie histórica: 2.600 millones más que en 2024 y 6.000 millones más que en 2023. En este contexto hay que destacar que Hacienda no distribuye el IVA según el lugar donde se realiza la operacion, sino en función del domicilio fiscal de las empresas que presentan la declaración.
De esta manera, el ‘fenómeno de la capitalidad’ potencia el denominado ‘efecto sede’. Las grandes compañías, tanto españolas como extranjeras, tienden a fijar su domicilio fiscal en la capital y, por tanto, presentan allí sus declaraciones tributarias aunque desarrollen su actividad en todo el territorio nacional. «Si una empresa vende un proyecto o un producto en cualquier punto de España, la factura se emite desde Madrid y el IVA termina computando estadísticamente en Madrid»..
No obstante, la capitalidad por sí sola no basta para explicar la situación recaudatoria de Madrid. Entre ellos, destacan la menor presión fiscal autonómica —con un IRPF en el tramo autonómico más reducido y una política más favorable en impuestos como Patrimonio o Sucesiones y Donaciones—, el carácter cosmopolita de la ciudad, donde conviven profesionales de múltiples nacionalidades y existe una amplia oferta educativa internacional —como colegios británicos, franceses, alemanes o suizos— que facilita el traslado de directivos extranjeros o su ubicación geográfica en el centro de la Península Ibérica, que facilita los desplazamientos empresariales a cualquier punto del país, y el hecho de que el castellano sea la única lengua oficial, a diferencia de otros grandes polos económicos como Cataluña, la Comunidad Valenciana o el País Vasco, donde el bilingüismo puede suponer una barrera adicional para algunas empresas internacionales, o el propio tamaño de la economía madrileña. Madrid concentra una elevada renta per cápita y una población numerosa, lo que incrementa la actividad económica y el consumo interno. De esta forma, al ‘efecto sede’ se suma que la comunidad cuenta con un mercado interno de gran dimensión, un factor que contribuye a elevar el volumen de IVA asociado a la región.
