“La casa de los extraños huéspedes”, escrita en 1932, es un título sugestivo muy en consonancia con el estilo de la época, pues es la historia de un asesinato en una casa donde se reúnen con frecuencia personajes variados, que no se conocen entre si y que todos ellos se presentan con nombres ficticios. A la hora de la cena cuando los invitados se están preparando para reunirse, el mayordomo va por las habitaciones anunciando que ha aparecido muerto el que los había invitado. Se llama a la policía y llega el inspector Hallows para hacerse cargo del caso e investigar la muerte, ya que aunque aparentemente parece un suicidio, hay indicios de que ha sido un asesinato.
Una vez en la casa y con la ayuda del mayordomo, Simmons, después de revisar el cuarto de baño, lugar del crimen, va entrevistando a todos los asistentes, hombres y mujeres, y entre ellos hay un personaje más, que resulta ser el reverendo Ebenezer Buckle, ya conocido por su ayuda a Scotland Yard y que se va a convertir en su compañero y principal protagonista en la resolución del crimen.
Una vez trasladados todos a la comisaria, se van descubriendo las historias de cada uno y Buckle se convierte en el investigador principal, ayudando a Simmons y acabando por resolver el enigma y el asesinato.
La novela es una variante de las del tipo de habitación cerrada, ya que el asesino tiene que estar entre los que estaban en la casa, pero antes hay que descubrir quién es cada uno y la motivación para querer asesinar al dueño de la casa. Los dos personajes principales están bien perfilados, aunque lo único que le interesa al autor es resaltar la meticulosidad del trabajo policial y las intuiciones de Buckle, que llevarán a descubrir un misterio difícil de resolver.
La casa de los extraños huéspedes
Nicholas Brady
Siruela (2025)
