Pero la confrontación ha llegado a un punto en el que ya es inevitable cierto grado de deterioro económico debido a la escasez de materias primas clave, cuya resolución llevará semanas, y a los daños duraderos en las instalaciones de producción de la región del Golfo. Incluso si el estrecho de Ormuz permanece abierto a partir de hoy, se necesitarán semanas para reposicionar los buques que se han dispersado por todo el mundo desde que comenzó la guerra y para que los buques que llevan semanas atrapados en el Golfo puedan atravesar el estrecho. Además, es probable que la disponibilidad de seguros para el transporte marítimo siga siendo limitada y con precios elevados hasta que la confianza en una resolución duradera aumente significativamente.
Dicho esto, el aumento de la probabilidad de una resolución, aunque sólo sea un cese de las hostilidades a medio plazo, es positivo para la economía y los mercados. Si el conflicto se acerca a su fin, espero que los mercados vuelvan a las tendencias anteriores a la guerra, incluyendo la depreciación del dólar, el aumento de la pendiente de las curvas de rendimiento de los mercados desarrollados y el mejor desempeño de los mercados de renta variable no estadounidenses.
Mientras tanto, el PIB de China del primer trimestre de 2026 superó las expectativas: creció un 5% interanual frente al 4,8% esperado, reflejando en gran medida la fuerte actividad exportadora. Pero otros indicadores revelan un panorama económico menos sólido: las ventas minoristas aumentaron un 1,7% en marzo, frente al 2,4% previsto; la producción industrial se incrementó un 5,7%, desacelerando respecto al 6,3% registrado en enero y febrero; la inversión en activos fijos quedó ligeramente por debajo de las expectativas, con una subida del 1,7%; y los indicadores inmobiliarios se mantuvieron débiles (la inversión inmobiliaria descendió un 11,2% en el último mes y las ventas de viviendas cayeron un 18,5% en lo que va de año). Así las cosas, el desequilibrio que persiste en la economía interna del gigante asiático, con una demanda débil y un exceso de oferta, y sostiene que para mantener un fuerte crecimiento del PIB, Pekín necesita establecer un suelo para los precios de la vivienda e implementar reformas estructurales significativas para impulsar el consumo interno. A falta de estos cambios, espero que las perspectivas económicas se oscurezcan a medida que otros países respondan gradualmente al peligro que suponen para sus economías nacionales las agresivas políticas comerciales de China.
Referencias macroeconómicas de esta semana
Entre las publicaciones económicas más importantes previstas para esta semana se incluyen las ventas minoristas de EEUU en marzo, que se espera sean sólidas a nivel general (aumento estimado del 1,3%, respecto a febrero), pero relativamente modestas (+0,2%) tras excluir las compras en gasolineras, automóviles y materiales de construcción. Los beneficios derivados de unas devoluciones de impuestos más elevadas —que normalmente habrían impulsado las ventas— frente a los efectos negativos del fuerte aumento de los precios de la gasolina y la menor confianza de los consumidores como consecuencia de la guerra en Irán podrían dar lugar a sorpresas en los datos; pero con el mínimo histórico en el Índice de Confianza de la Universidad de Michigan registrado en abril, parece que el riesgo para las ventas minoristas de marzo, excluyendo las gasolineras, es a la baja.
En la zona euro se espera que la confianza de los consumidores vuelva a descender en abril como resultado de la crisis geopolítica de Oriente Próximo, dada la dependencia de Europa de la energía importada. Para el experto de Lazard, cualquier resolución del conflicto debería conducir inicialmente a una estabilización de la confianza, seguida de un repunte a medida que los precios de la energía se normalicen y los consumidores recuperen su poder adquisitivo.
En Reino Unido, la inflación general en marzo reflejará los efectos de la guerra de Irán, pero la inflación subyacente y la de los servicios no deberían verse afectadas en gran medida. Por otro lado se espera que las ventas minoristas de marzo caigan ligeramente con respecto a febrero. El estratega esgrime que los datos del British Retail Consortium (BRC) y KPMG correspondientes a las cinco semanas finalizadas el 4 de abril muestran un fuerte aumento del valor de las ventas impulsado por unas vacaciones de Semana Santa anticipadas, pero que la encuesta sobre el sector distributivo de la Confederación de la Industria Británica (CBI) registró el mayor descenso en el volumen de ventas desde febrero de 2020.
En su opinión es probable que, en Japón, el efecto del aumento de los precios de la energía sobre la inflación general de marzo, que se conocerá el jueves, sea menos severo que en otras economías debido a las subvenciones energéticas y la limitación de precios máximos introducidos por el Gobierno nipón el 19 de marzo.
El relevo en la presidencia de la Fed vuelve al foco
Respecto a la primera audiencia prevista por el Comité Bancario del Senado de EEUU sobre el nombramiento de Kevin Warsh como presidente de la Reserva Federal, podría complicar la situación dado que el comité está dividido 13-11 entre republicanos y demócratas, y el senador republicano Thom Tillis se ha comprometido a bloquear cualquier designación de la Fed hasta que la investigación del Departamento de Justicia sobre el testimonio del actual presidente, Jerome Powell, en relación con la renovación de la sede del organismo haya concluido de forma definitiva sin que se presenten cargos. Incluso si se adoptaran medidas extraordinarias para intentar eludir el respaldo del comité, otros republicanos podrían unirse a Tillis para bloquear el nombramiento como protesta ante la preocupación de que el presidente Trump esté socavando la independencia de la Fed.
Por lo tanto, parece cada vez más improbable que el próximo 15 de mayo haya un nuevo presidente que sustituya a Powell. Éste ha indicado que en tal caso permanecerá en el cargo de forma provisional. También ha señalado que aun si se aprueba un nuevo máximo mandatario del banco central estadounidense, no renunciará a su puesto en la Junta de la Fed antes de que finalice su mandato en 2028 hasta que la investigación haya concluido verdaderamente con transparencia y carácter definitivo. Si Powell no deja vacante su puesto en la junta, Trump tendría que sustituir a su otro candidato reciente, Stephen Miran, por el nuevo presidente, lo que limitaría aún más su capacidad para influir en la política monetaria.
