El contexto ha sido especialmente exigente. Según Randstad Research, el absentismo laboral alcanzó el 7,2% de las horas pactadas en el primer trimestre de 2026, su nivel más alto en cinco años. En sectores como la logística, esta tasa puede acercarse al 10% durante campañas de alta intensidad, provocando retrasos en las entregas, roturas de stock y mayores costes operativos.
Aunque la digitalización y las herramientas avanzadas han mejorado la previsión de la demanda, las compañías siguen encontrando dificultades para trasladar esas previsiones a una ejecución eficiente. Cuando la planificación de la demanda, el inventario y los recursos operan de forma descoordinada, aumenta el riesgo de desabastecimiento o saturación de las operaciones.
Ante esta situación, cada vez más empresas apuestan por modelos de planificación integrada que permiten analizar conjuntamente la demanda, el stock, los plazos de suministro y la capacidad operativa para anticipar posibles cuellos de botella.
Para Slimstock, la principal lección del verano es que el éxito de una campaña depende de la capacidad de coordinar información, recursos y decisiones bajo una estrategia común. La ventaja competitiva ya no reside solo en prever qué ocurrirá, sino en estar preparado para responder con eficiencia cuando ocurra.
