El informe analiza algunos de los aspectos más relevantes de la evolución reciente de las relaciones laborales, especialmente desde los debates previos a la reforma laboral de 2021, y describe el complejo entramado normativo surgido en los últimos años. Un proceso regulatorio que, en numerosas ocasiones, se ha desarrollado sin el respaldo del diálogo social y, con frecuencia, mediante procedimientos que han eludido la intervención de los órganos consultivos e incluso el debate parlamentario, generando importantes dificultades interpretativas y una aplicación incierta de las normas, en detrimento de la seguridad jurídica.
No obstante, Durán sostiene que no basta con aprender a orientarse en este laberinto normativo para sobrevivir. Es preciso, afirma, encontrar la salida: acabar con el “minotauro hiperregulador” —o al menos impedir que nos devore— mediante la eliminación de la «mala hierba» legislativa, la recuperación del diálogo social como eje de la ordenación de las relaciones laborales y la erradicación del uso político o partidista de la iniciativa reguladora de los poderes públicos.
• en España es necesario un repliegue normativo, así como mayor atención a la hora de ampliar y reforzar derechos laborales.
• es de suma importancia un diálogo social basado en la lealtad institucional y en la buena fe. El autor incide en que es la hora de la negociación y del diálogo.
• reclama el sentido común como orientador de la labor interpretativa, el respeto al principio de libertad de empresa, en la negociación colectiva y en el diálogo social.
De los distintos artículos publicados dentro de este Punto de Vista se desprenden las siguientes conclusiones principales:
1. La prioridad debe ser el repliegue normativo. Resulta imprescindible reducir y simplificar la normativa laboral, reforzar el protagonismo del diálogo social y de la negociación colectiva, y avanzar hacia un marco regulatorio más claro, más sencillo y mejor técnicamente elaborado.
2. La ampliación de derechos laborales debe tener en cuenta la realidad productiva. Es necesario equilibrar el refuerzo de las garantías laborales con las necesidades organizativas de las empresas y las exigencias del sistema productivo. La productividad y la competitividad son condiciones indispensables para sostener el Estado del bienestar y un sistema sólido de derechos laborales.
3. El diálogo social debe basarse en la lealtad institucional y la buena fe. Un diálogo que respete el debate científico y social y reconozca el papel de los órganos consultivos es esencial para garantizar la sostenibilidad del sistema de relaciones laborales. La búsqueda de atajos regulatorios o el aprovechamiento de afinidades ideológicas con los poderes públicos perjudican, a medio y largo plazo, la participación equilibrada de todos los actores implicados.
4. El repliegue normativo no es solo una tarea nacional, sino también europea. El exceso regulatorio en la Unión Europea resulta cada vez más preocupante. Mientras otras economías innovan o desarrollan tecnología, Europa acumula un vasto entramado normativo y burocrático. Esta realidad ya está provocando ajustes y cierta flexibilización en ámbitos como la inteligencia artificial o las exigencias de transparencia y sostenibilidad empresarial.
5. Es tiempo de negociación y diálogo, no de imposiciones. Las regulaciones dictadas por mero cálculo político pueden desencadenar dinámicas demagógicas con consecuencias negativas para el sistema de relaciones laborales.
Durán subraya, asimismo, que la ordenación normativa de las relaciones laborales en España, todavía muy condicionada por esquemas del pasado, exige una revisión profunda para adaptarse a los cambios sociales, económicos y productivos recientes. En este nuevo marco, la negociación colectiva debe desempeñar un papel protagonista, acorde con su relevancia constitucional, hoy ignorada por algunos enfoques reguladores. Persistir en mecanismos desfasados —como la recuperación acrítica de la valoración de puestos de trabajo, la laboralización indiscriminada del trabajo autónomo o modelos rígidos de jornada y control horario— constituye un intervencionismo obsoleto y perjudicial para el buen funcionamiento de las relaciones laborales.
En definitiva, solo un sistema laboral más libre y autónomo puede dar respuesta eficaz a los desafíos actuales y garantizar una protección laboral avanzada compatible con la eficiencia empresarial, condición indispensable para la sostenibilidad de dichas garantías.
En síntesis, este Punto de Vista de Durán pretende ofrecer una guía para orientarse en el laberinto normativo laboral y facilitar la salida del mismo, apelando al sentido común como criterio interpretativo, al respeto del principio de libertad de empresa y a la confianza en la negociación colectiva y en el diálogo social como pilares fundamentales del sistema.

