Pese al retroceso, Estados Unidos se mantuvo como el segundo mercado extracomunitario más importante para el sector español, solo por detrás de Reino Unido. El deterioro coincidió con la entrada en vigor de nuevos gravámenes sobre las importaciones, que elevaron notablemente la carga arancelaria aplicada a los productos agrícolas.
El aceite de oliva siguió siendo el principal producto español exportado al mercado estadounidense, con unas ventas cercanas a los 971 millones de euros, mientras que el vino se consolidó como otro de los grandes motores comerciales, con exportaciones superiores a los 374 millones.
Por el lado de las importaciones, España aumentó un 24% sus compras de productos agroalimentarios procedentes de Estados Unidos, hasta alcanzar los 2.568 millones de euros. Entre los productos más demandados destacaron el maíz y la soja.
La combinación de menores exportaciones y mayores importaciones ha reducido de forma significativa el superávit comercial agroalimentario que España mantenía con Estados Unidos.
