En una carta enviada al delegado del Gobierno, Francisco Martín, la organización empresarial reclama el fin inmediato de una situación que califica de «dramática» y que, a su juicio, ha superado los límites razonables para la convivencia.
Cocem, que agrupa a gremios y asociaciones del pequeño comercio madrileño, sostiene que la protesta provoca graves perjuicios económicos y dificulta el acceso a los establecimientos y las condiciones de trabajo en la zona.
La patronal advierte de que el comercio de proximidad ya atraviesa una situación crítica, tras el cierre de más de 6.000 establecimientos durante el último año. Asegura que prolongar la acampada agravará la crisis de los negocios más vulnerables.
La entidad denuncia además episodios de vandalismo, violencia y conflictos diarios. Considera que los manifestantes ya han tenido tiempo suficiente para trasladar sus reivindicaciones a las autoridades.
«No entendemos que se prolongue más tiempo en perjuicio de nuestra ciudad, de nuestro comercio y de la ciudadanía en general», concluye la organización.
