Según datos del Banco de España, las hipotecas con un nivel de financiación superior a ese umbral representaban el 9,6% del total en el segundo trimestre de 2026, frente al 11,6% registrado un año antes. Se trata del porcentaje más bajo desde finales de 2024, aunque todavía por encima de los niveles observados tras las últimas subidas de tipos del BCE.
Estas operaciones equivalen a unas 12.000 hipotecas durante el trimestre. Al mismo tiempo, el endeudamiento medio para comprar una vivienda alcanzó los 176.453 euros, un nuevo máximo histórico y el noveno trimestre consecutivo de crecimiento, impulsado por el fuerte aumento de los precios inmobiliarios.
Antes de la crisis financiera de 2008 era habitual que las entidades financiaran la totalidad del precio de la vivienda. Desde entonces, la práctica habitual ha sido limitar el préstamo al 70%-80% del valor del inmueble para reducir riesgos.
Pese al deterioro de la accesibilidad, el Banco de España descarta la existencia de una burbuja inmobiliaria. A diferencia de lo ocurrido hace dos décadas, el problema actual se atribuye principalmente a la escasez de oferta, que continúa presionando los precios al alza.
La consecuencia es un aumento del esfuerzo financiero de los hogares. La cuota hipotecaria ya absorbe de media el 36,1% de la renta familiar, por encima del 35% considerado razonable por el supervisor y cada vez más cerca del umbral del 40%, considerado el límite máximo de endeudamiento sostenible para una familia.
