La compañía abonará 16.700 millones de dólares y reforzará las herramientas de control parental. Como parte del pacto, Meta no reconoce responsabilidad alguna, pero se compromete a implantar sistemas más estrictos de verificación de edad y nuevas funciones para que los padres puedan limitar el tiempo de uso, restringir contenidos para adultos y establecer horarios de acceso para sus hijos.
Además, los adolescentes verán restringidas determinadas funciones relacionadas con reacciones y «me gusta», con el objetivo de reducir los efectos asociados a la búsqueda de popularidad en redes sociales.
La demanda había sido presentada por 29 estados, que acusaban a la empresa de diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para aumentar la dependencia de los usuarios más jóvenes. También denunciaban el uso de mecanismos de desplazamiento infinito y notificaciones constantes para prolongar el tiempo de permanencia en las plataformas.
Los fiscales sostenían además que Meta recopiló datos de menores de 13 años en contra de la normativa federal de privacidad y que transmitió a los padres una imagen de seguridad que, según las acusaciones, no coincidía con las conclusiones de estudios internos de la propia compañía.
Con este acuerdo, Meta evita un proceso judicial que podría haber expuesto información sensible sobre el funcionamiento interno de sus plataformas y sus prácticas dirigidas a menores.
