Al menos, esa es la orden que ha emitido el Ejecutivo, según las fuerzas sindicales, especialmente las de la capital, con un doble objetivo: utilizar la gestión de Ayuso como cortina de humo para tapar la corrupción y coger posiciones de inmediato por si los comicios terminan celebrándose antes de la fecha esperada, en el mes de julio.
Según parece, Óscar López, ministro de función pública, ha emitido la orden de calentar las calles después de verano para golpear a Ayuso con todas sus fuerzas. Un movimiento que cuenta con la inestimable colaboración de Más Madrid, quien tiene una fuerte presencia sindical y que, junto a PSOE, intentarán calentar el ambiente otoñal.
La elección de Madrid tiene una respuesta evidente: es el principal foco mediático de España, donde las movilizaciones pueden copar más portadas. Y por otro lado, es el lugar donde gobierna Isabel Díaz Ayuso, considerada por muchos sectores de la izquierda como la verdadera líder de la derecha española. El rival a batir y el ala dura del Partido Popular. Por lo tanto, el objetivo es convertirla en un ‘punching ball’ político, sindical y mediático con el propósito de mantener a Sánchez en La Moncloa hasta 2031 y salvar los muebles a nivel autonómico.
El primer movimiento de peón ya se ha realizado: los sindicatos han convocado una huelga educativa indefinida que comenzará el próximo 14 de octubre. Un parón que recibirá el completo respaldo de PSOE, Más Madrid y Podemos, quienes pese a sus diferencias, tienen clara dos premisas: el enemigo a batir en Madrid es Isabel Díaz Ayuso. Y si ella está débil, la izquierda tuvo opciones.
A partir de octubre, se espera que las fuerzas sindicales de otros ámbitos también calienten la calle con el propósito de minar a la presidenta madrileña y dar presencia a la izquierda en las calles. Dibujar un Madrid catastrófico para vestir a la izquierda como gran alternativa.

