La economía global ha pasado de una crisis de precios a una situación de escasez de suministro, dado que se han consumido aproximadamente 500 millones de barriles de las reservas mundiales de petróleo desde que comenzó la guerra y que más de 10 millones de barriles diarios de suministro aún no llegan a los mercados mundiales.
Las poblaciones más afectadas serán los consumidores más pobres de los países con menores ingresos y cada vez más, algunos sectores económicos están mostrando las tensiones derivadas de un suministro inadecuado.
Además, la relación riesgo-recompensa en los mercados de valores parezca cada vez más asimétrica”, ya que los máximos históricos alcanzados en las bolsas de algunos países implican un desenlace optimista para el conflicto con Irán.
Por lo que respecta a la audiencia de confirmación de Kevin Warsh ante la Comisión Bancaria del Senado, resulta preocupante la renuencia de Warsh a reconocer cualquier error de política monetaria cometido en el pasado, incluso cuando afirmaba repetidamente que la Fed tiene profundas deficiencias y necesita reformas. Su agresiva crítica a la Fed, basada en premisas cualitativas en lugar de empíricas, también fue preocupante, ya que el tono parecía más propio de una campaña política que de un análisis tecnocrático y no partidista de alguien que busca mejorar de forma duradera los procesos de la Fed, independientemente de las preferencias partidistas.
Pero el presidente de la Fed no decide la política monetaria unilateralmente. Cada medida de política monetaria debe contar con el acuerdo de la mayoría de los doce miembros del organismo, y las críticas agresivas de Warsh bien podrían debilitar su capacidad para impulsar cambios al generar animosidad entre sus compañeros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC).
La economía global ha pasado de una crisis de precios a una situación de escasez de suministro de petróleo, con millones de barriles aún fuera del mercado.
Cuanto más persista el conflicto, mayores serán los efectos negativos sobre el crecimiento, especialmente en los consumidores más pobres de los países con menores ingresos”.
El mercado de renta variable descuenta un desenlace optimista, lo que deja una relación riesgo-recompensa cada vez más asimétrica.
No esperamos cambios en los tipos de los principales bancos centrales esta semana, pero la Fed tendrá que hacer malabarismos para equilibrar su compromiso con la estabilidad de precios con el impacto del conflicto sobre el empleo.
Vemos pocas razones para recortes de tipos en 2026, con una economía cercana al pleno empleo y una inflación por encima del objetivo por quinto año consecutivo.
Las críticas agresivas de Kevin Warsh generan inquietud sobre la independencia de la Fed y podrían dificultar su capacidad para impulsar cambios dentro del FOMC”. “Afortunadamente, el presidente de la Fed no decide la política monetaria unilateralmente.
El BCE debería actuar con criterio y no reaccionar de forma mecánica a los movimientos del precio de la energía.
El Banco de Inglaterra seguirá atento a posibles efectos de segunda ronda en inflación derivados del encarecimiento de los precios de la energía.
Japón es el único gran banco central cuya hoja de ruta se mantiene estable; el mercado sigue anticipando subidas de tipos y es poco probable que se equivoque.
En EE. UU., la fortaleza del consumo podría ser temporal, mientras que en Europa el deterioro de la confianza podría seguir debilitándose a medida que los precios de la energía suban y la escasez de materias primas afecte a la producción.
El repunte de la energía aún no se ha trasladado plenamente a la inflación subyacente, pero el riesgo de contagio a otros precios irá en aumento.
En principio es poco probable que haya cambios en las políticas monetarias de los cuatro principales bancos centrales del mundo, que celebran reuniones entre hoy y el jueves. Eso sí, es probable que la Fed intente hacer malabarismos para destacar su compromiso con la estabilidad de precios, al tiempo que reconoce los efectos negativos de la guerra sobre el empleo; y, en general, ve pocas razones para recorte los tipos en 2026, dada una economía en pleno empleo y una inflación que se sitúa por encima del objetivo por quinto año consecutivo.
Mientras el BCE y el Banco de Inglaterra mantendrán los tipos sin cambios este año si se confirma la valoración de LGA de que en mayo se alcance un acuerdo parcial o un marco que conduzca a un acuerdo global sobre la guerra de Irán. En ambos casos, las expectativas del mercado sobre el rumbo del precio oficial del dinero han sido muy volátiles desde que comenzó la guerra, siguiendo en cierta medida la evolución de la cotización del crudo Brent. Sin embargo, el BCE “actúara con criterio en lugar de responder mecánicamente a los precios de la energía a la hora de fijar la política monetaria.
Se prevé que el PIB real de EEUU en el primer trimestre de 2026 haya crecido a una tasa anualizada del 2,1%, impulsado por unas devoluciones de impuestos superiores a lo habitual, el aumento de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA) y el repunte del gasto público tras el cierre de la administración de duración récord en el cuarto trimestre de 2025. En la zona del euro, la estimación de crecimiento del PIB en los tres primeros meses del año se limita al 0,9% interanual, frente al 1,2% del trimestre anterior, y que España seguirá siendo el “punto destacado de las principales economías” con un incremento del 2,7%.
En relación a los datos de inflación, el aumento de los precios de la energía se refleje de forma inmediata la inflación subyacente del gasto en consumo personal (PCE) de EE UU (que se prevé haya aumentado un 3,2% en marzo), aunque las tarifas aéreas reflejarán el mayor coste del combustible. En la zona euro, la prioridad clave para los inversores será estar atentos a los indicios de aumento de la inflación subyacente como resultado de la creciente presión sobre los precios más allá del sector energético.

