Según los datos aportados por el informe, las personas jurídicas realizaron 78.669 compras de vivienda en 2025, frente a 123.777 ventas, lo que arroja un saldo neto vendedor de 45.108 inmuebles. Aunque el saldo sigue siendo negativo, la brecha entre compras y ventas se ha reducido respecto a años anteriores. El dato de 2025 es el más bajo desde 2020 y se sitúa claramente por debajo del máximo alcanzado en 2022, cuando el saldo vendedor llegó a 62.918 viviendas.
«Lo relevante no es el saldo negativo, sino su evolución: la brecha se está estrechando de forma sostenida», señala Decaux, CEO de Equito. Las compras por parte de personas jurídicas han aumentado respecto a 2024, pasando de 76.783 a 78.669 operaciones, mientras que las ventas han descendido de 129.216 a 123.777. Esta doble dinámica explica el acercamiento entre ambas magnitudes. Según Decaux, el comportamiento actual de las personas jurídicas está marcado por la rotación de activos por parte de grandes fondos institucionales que entraron con fuerza en el mercado residencial entre 2014 y 2022, y que ahora están materializando plusvalías: «No es que las empresas se estén yendo del mercado. Es que los grandes fondos están cerrando su ciclo inversor y realizando beneficios», apunta el directivo.
En paralelo, el mercado muestra una creciente diversidad de operadores, con actividad de vehículos más pequeños y estructuras de inversión respaldadas también por capital minorista, que continúan entrando en el sector residencial. En este contexto, el particular ha ganado peso relativo en el total de compraventas, aunque desde Equito se insiste en que este cambio no implica una sustitución del capital empresarial, sino un efecto directo de la rotación de grandes carteras.
«El mercado no se está concentrando ni reduciendo. Se está redistribuyendo entre distintos tipos de operadores. El mayor peso del comprador particular no significa que desaparezca la inversión empresarial, sino que hay una fase de desinversión parcial de grandes fondos», señala el CEO.
Más allá de esta reconfiguración del mercado, el principal problema estructural en España sigue siendo la falta de oferta de vivienda, lo que tensiona tanto el acceso de particulares como la inversión empresarial. «El debate no debe centrarse en quién compra o vende, sino por qué sigue sin haber suficiente vivienda disponible».

