Ahora el alcalde de Manchester, Andy Burnham, tiene el camino libre para poder asumir las riendas del partido y del Gobierno.
Starmer asumió el cargo hace menos de dos años ,después de llevar al Partido Laborista a una de sus mayores victorias parlamentarias en las elecciones generales de 2024. Sin embargo, lo ocurrido en los últimos meses ha terminado con su etapa como inquilino del número 10 de Downing Street.
En una comparecencia frente a la que es la residencia del primer ministro británico, Starmer ha anunciado que permanecerá en el cargo hasta que concluya la contienda por el liderazgo, lo que, según él, ayudará a garantizar una transición ordenada del poder.
Como ha dicho, ya ha solicitado al Comité Ejecutivo Nacional del partido que establezca un calendario para la presentación de candidaturas, que debería comenzar el 9 de julio y concluir antes del receso de verano, de forma que previsiblemente habrá un nuevo líder antes de que el Parlamento británico reanude sus sesiones en septiembre. Starmer, que se ha mostrado visiblemente emocionado, ha dicho que convertirse en primer ministro ha sido el momento de mayor orgullo de su vida, y ha apuntado que, durante su mandato, ha logrado restaurar la reputación de Reino Unido en el mundo, con inversiones aseguradas y mejoras en los derechos de los trabajadores.
«Tras años de decepción y desesperación, se ha cerrado una nueva página en la historia de nuestro país, una oportunidad para cambiar la vida de millones de personas para mejor. Hace seis años, heredé un Partido Laborista que estaba en bancarrota política, financiera y moral. Me dijeron una y otra vez que mi partido estaba acabado, que estábamos condenados a la historia, que una mayoría en las elecciones generales, y mucho menos una mayoría aplastante, era imposible», ha afirmado. Y sin embargo, ha remarcado, la historia ha sido bien diferente. Aunque también ha reconocido las dudas de sus compañeros laboristas, quienes le han preguntado en varias ocasiones si seguía siendo la persona idónea para liderar el partido en las próximas elecciones generales, tras lo ocurrido recientemente en las urnas.
«He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario. La acepto con dignidad. Renuncio como líder del Partido Laborista», ha confirmado, señalando que hará «todo lo posible para garantizar una transición ordenada del poder y que brindará a su sucesor todo su apoyo».

