Repsol vuelve a mirar al ‘offshore’ noruego para ampliar su perímetro de exploración. Apenas unos meses después de hacerse con dos nuevas licencias en el país para la producción de hidrocarburos, la compañía vuelve a competir por superficie en la plataforma continental noruega dentro de la ronda anual que orquesta el Gobierno noruego para poner nuevo terreno exploratorio a disposición de las petroleras y revitalizar la producción en las áreas que aún no cuentan con licencia.
La compañía española figura entre una veintena de grupos del sector que han solicitado nuevas licencias de producción en el Mar del Norte, el Mar de Noruega y el Mar de Barents. Estas licencias, que se adjudican mediante licitaciones, otorgan a las compañías el derecho exclusivo a explorar, perforar y extraer petróleo dentro del área geográfica que abarca.
Entre el ramillete de interesados figuran referencias como la británica Shell, la estadounidense ConocoPhillips, la francesa TotalEnergies o los pesos pesados locales, Equino, Aker BP y Var Energi. También participan grupos internacionales con presencia en el país como la austriaca OMV, la polaca Orlen o las japonesas Japex e Index. Se trata de un listado muy similar al de la última edición, en la que también estuvieron presentes buena parte de las grandes compañías que ahora vuelven a pujar por nuevos activos en el ‘offshore’ noruego. La principal novedad es el regreso de Shell, que no concurrió a la convocatoria del año pasado.
En el caso de Repsol, se hizo con dos licencias de exploración en la última concesión, liderada por las compañías noruegas. En ambos casos, la española se aseguró además la condición de operador, que le permite asumir las riendas de los trabajos de exploración y perforación asociados a estas áreas. En aquella ocasión se repartieron 57 permisos, frente a los 70 bloques que forman parte de la actual convocatoria, repartidos entre el Mar de Barents, con 38, el Mar de Noruega, con 10, y el Mar del Norte, con otros 22.
Ahora, las autoridades noruegas analizan las propuestas recibidas, con especial atención al conocimiento geológico que aportan las compañías y a los planes planteados para explorar las áreas solicitadas. La evaluación también tiene en cuenta la experiencia técnica y la capacidad financiera de los candidatos, antes de dar luz verde a las nuevas licencias de producción. El proceso concluirá a comienzos de 2027, cuando está previsto que Noruega anuncie los permisos finalmente adjudicados.
Según las actas del ministerio, el tamaño previsto de los yacimientos descubiertos en estas regiones maduras está disminuyendo. Por ende, esta iniciativa permite a las compañías acceder de forma recurrente a nuevas áreas de exploración, a la par que aporta continuidad a la actividad en la plataforma continental noruega. Tras más de cinco décadas de exploración, el sistema de concesiones abarca ya buena parte de las zonas accesibles del ‘offshore’ del país. El foco se sitúa especialmente en pequeños descubrimientos que, aunque difícilmente justificarían por sí solos un proyecto de desarrollo, pueden resultar rentables si se integran con otros hallazgos o se aprovechan las infraestructuras ya existentes.
