Esta magnitud equivale al 155,3% del Producto Interior Bruto (PIB), por encima del promedio registrado desde 2022, situado en el 149,5%. Al mismo tiempo, el peso de la deuda sobre la economía se moderó hasta el 42,5% del PIB, el nivel más reducido desde finales de 1999.
No obstante, en términos absolutos, el endeudamiento de los hogares continuó creciendo y alcanzó los 728.000 millones de euros, frente a los 700.000 millones contabilizados en marzo de 2025, lo que supone un incremento del 4%.
En cuanto a la composición de los activos financieros, se aprecia un mayor peso de las participaciones en empresas y de los fondos de inversión, mientras que el efectivo y los depósitos bancarios mostraron una cierta reducción relativa.
El incremento de la riqueza financiera estuvo impulsado principalmente por la revalorización de los activos, especialmente de las participaciones en el capital y de los fondos de inversión. Además, las operaciones financieras netas de los hogares registraron una evolución más favorable que la observada de media desde 2022.
Las operaciones acumuladas durante los últimos cuatro trimestres en activos financieros alcanzaron los 100.000 millones de euros, equivalentes al 5,8% del PIB. Esta cifra supera la media de los ejercicios recientes y responde, fundamentalmente, al aumento de las inversiones tanto en depósitos y efectivo como en fondos de inversión.
Por el lado de los pasivos, las transacciones netas se elevaron hasta representar el 2,7% del PIB, frente al promedio del 0,7% registrado desde 2022. Este avance se explica principalmente por el crecimiento de los préstamos, que pasaron a representar el 1,9% del PIB, muy por encima del 0,3% observado en los últimos años.
Las empresas aumentan inversión y deuda
En el ámbito empresarial, las operaciones consolidadas en activos financieros alcanzaron los 86.000 millones de euros en el primer trimestre de 2026, equivalentes al 5% del PIB, por encima del promedio del 4,4% registrado desde 2022.
Las inversiones continuaron concentrándose principalmente en acciones no cotizadas y otras participaciones empresariales. Sin embargo, el aumento observado durante el trimestre estuvo impulsado especialmente por el crecimiento de las posiciones en efectivo y depósitos.
Por lo que respecta a los pasivos, las operaciones consolidadas representaron el 4,3% del PIB, frente al promedio del 2,7% registrado desde 2022. Aunque se produjo una menor emisión de acciones no cotizadas y otras participaciones, este descenso fue compensado por el mayor dinamismo del resto de instrumentos de financiación.
La deuda consolidada de las empresas también registró un incremento, alcanzando los 1,07 billones de euros frente a los 1,049 billones contabilizados un año antes. No obstante, en relación con el tamaño de la economía, la ratio de endeudamiento descendió hasta el 62,5% del PIB, el nivel más bajo desde el tercer trimestre de 2001, reflejando una mejora de la posición financiera relativa del tejido empresarial español.
