Con este trabajo, los restauradores han podido ahondar en el conocimiento de los materiales empleados por el artista y en su forma de trabajar, además de recuperar el equilibrio cromático y la sensación de perspectiva, que permanecían ocultos bajo capas de barniz envejecido y alterado.
El proyecto, de un año y medio de duración, ha incluido los estudios técnicos y los análisis de laboratorio necesarios para poder intervenir con rigor la obra, eliminando el barniz oxidado y consolidando puntualmente la capa pictórica, con el objetivo de otorgarle una mayor estabilidad general que asegure su mejor conservación en el futuro.
El montaje presenta las distintas fases de la intervención llevadas a cabo a través de recursos digitales interactivos que ofrecen imágenes comparativas y detalles ampliados de la pintura, además de textos explicativos de los hallazgos del estudio técnico sobre los materiales, el proceso creativo y la técnica pictórica del artista, y una proyección audiovisual.
Aunque la capa pictórica se conservaba en buen estado, la obra presentaba pérdidas en pequeñas zonas, que se habrían estucado y reintegrado durante una restauración antigua, así como algunos craquelados con leves levantamientos de pintura. Además, el barniz envejecido había adquirido una tonalidad muy amarillenta que afectaba a los colores de toda la obra, especialmente notable en las zonas claras. Gracias a la intervención del cuadro, los restauradores han logrado fijar y dar estabilidad a los craquelados y han conseguido recuperar los colores originales empleados por el artista.
La imagen obtenida con luz infrarroja muestra un dibujo subyacente limpio y firme, especialmente en las figuras y en la parte inferior derecha, donde Rubens pintó después con mayor detalle y precisión. Esta obra era en realidad una copia de otra de Tiziano, lo que explica que el artista estableciera un planteamiento muy claro desde el inicio y no realizara grandes cambios sobre el dibujo.
El estudio radiográfico refleja un buen estado de conservación. Solo se distinguen unos desgarros en la zona central de la obra, que pudieron motivar un reentelado en el pasado. El lienzo original es una sola pieza de tejido que fue recortado en todos los bordes, seguramente para sanearlos. La radiografía revela también una técnica pictórica muy depurada, ya que, se aprecia cómo Rubens aplicó ricas capas de pintura con densos empastes de óleo en las figuras, mientras que el fondo se muestra casi inacabado.
En la imagen radiográfica se distingue también una imprimación sobre la capa de preparación, a base de blanco de plomo, que fue aplicada solo en las zonas correspondientes a las figuras de Venus y Cupido para aportar, probablemente, luminosidad y volumen a las carnaciones en contraste con el fondo oscuro.
Gracias al estudio de estas imágenes, los restauradores han descubierto pequeños cambios en la composición, como la mirada de Venus en el reflejo del espejo, que en un principio el artista dirige hacia el espectador y finalmente la pinta hacia su izquierda, y la posición de los pies de Cupido, ligeramente diferentes en el dibujo y en la versión final.
En el laboratorio se ha identificado que la primera capa aplicada sobre el lienzo está compuesta por carbonato cálcico. Sobre ella, se aplicó una imprimación gris formada por albayalde, carbonato cálcico y carbón vegetal y, a continuación, las distintas capas de óleo. Como recubrimiento se ha identificado una resina llamada colofonia y cera de abejas, propia de un barniz con acabado mate.
El marco es francés de estilo Regencia y es posterior a la obra. De madera tallada, dorado al agua, combina zonas con brillo y zonas mate. Su restauración ha incluido una limpieza de la suciedad superficial, con disolventes en distintas proporciones para eliminar acumulaciones del recubrimiento de betún de judea sin arrastrar la pátina de cera que tenía. Además, el trabajo ha servido para fijar algunas grietas profundas y pérdidas de fragmentos con un adhesivo vinílico, en una primera fase, y de origen animal, en la segunda. Con un estuco artesanal se han rellenado las pérdidas y con una resina para madera se han reconstruido algunas zonas. Para reintegrar la pintura se han empleado técnicas reversibles con acuarelas y témperas, cuyo resultado final se ha protegido con una capa de resina acrílica.
