Así lo avanzó Sánchez en unas declaraciones a su llegada a la Cumbre de la UE-Balcanes Occidentales en Tivat (Montenegro), donde afirmó que nunca ha conocido ni se le ha informado «sobre las andanzas de esta señora y si no se me ha hecho es porque nunca las habría tolerado».
El presidente, motu proprio, se dirigió a los medios para comentarles «un tema a nivel nacional» y así comenzó expresando que «las informaciones que que se han conocido durante estos últimos días nos llenan de decepción, de preocupación y también de indignación», en relación al ‘caso Leire Díez’ que investiga la Audiencia Nacional y que provocó que agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entrasen en la sede de central del PSOE en Madrid.
Con un tono contundente, Sánchez dijo que «los ciudadanos y ciudadanas no tengan ninguna duda» respecto a que él nunca autorizaría lo que se está dando a conocer en estos días. Así, afirmó que «es el momento de la Justicia y, por lo tanto, vamos a dejarla trabajar». También indicó que, respecto a posibles casos de corrupción, «siempre hemos actuado con contundencia hasta, incluso, cuando hemos visto meros indicios en otros casos que todos tenemos en mente», en relación a los exsecretarios de Organización Ábalos y Cerdán por, presuntamente, llevarse ‘mordidas’ con la adjudicación de obras públicas.
Lo que no va a permitir, según reiteró, es que «las corruptelas de unos pocos y el ruido interesado de unos muchos, tapen e impugnen un proyecto político que está trayendo prosperidad». Así, se refirió a una «oposición marrullera que no tiene otra cosa que ofrecer a la ciudadanía que eso, que maniobras, ruido e insidias».
Ante las preguntas de los periodistas, Sánchez reiteró que «nunca» tuvo información ni nunca tuvo «conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado». «Siempre he sido muy claro en esto: yo no hago ni he hecho lo que otros sí me hicieron a mí». Señaló que «hay informaciones de hace muchos años en donde una policía, mal llamada patriótica, de un Gobierno del PP utilizó los resortes del Estado para obstruir acciones judiciales y también la investigación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».
Poer lo que se refiere a los PGE, Sánchez ha asegurado que el Gobierno cumplirá con la «obligación constitucional» de presentar unas nuevas cuentas públicas para el próximo ejercicio. «Nosotros queremos unos Presupuestos que sean más sociales, que cumplan con el rigor fiscal que caracteriza al Gobierno y que continúe la agenda de transformación económica y social que estamos implementando de ocho años a esta parte», ha remarcado. Pero para que las nuevas cuentas vean la luz, el Ejecutivo necesita el apoyo de sus socios parlamentarios, por lo que Sánchez ha apelado a su «responsabilidad». «Son más de 60 leyes las que hemos aprobado en esta legislatura y múltiples acuerdos que estamos impulsando», ha recordado.
En paralelo, el jefe del Ejecutivo ha explicado que también está pendiente «una de las demandas de todos los territorios y las formaciones políticas», que es un nuevo sistema de financiación autonómica. «Por tanto, son dos reformas importantes. Son dos iniciativas políticas de mucho calado, junto con la culminación de los fondos europeos el 31 de diciembre de este año», ha señalado.
En cuanto a las relaciones con sus socios, Sánchez ha puesto de relieve que, en el caso del Partido Nacionalista Vasco, se ha abierto la puerta al diálogo en relación con la propuesta de los Presupuestos Generales del Estado, pese a sus «dudas y escepticismo».
En otro orden de cosas, , el presidente ha reconocido que con Junts per Catalunya la interlocución «está rota», aunque trabajan para reconstruirla. «Estamos trabajando precisamente para reconstruir esa relación de diálogo con el partido de Junts per Catalunya», ha confirmado.
