Además, el 57% teme que los gastos acumulados tras las vacaciones reduzcan significativamente su capacidad de ahorro en los próximos meses.
El informe revela que el 40% de los encuestados prevé afrontar gastos extraordinarios superiores a 500 euros, mientras que un 13% estima desembolsar más de 1.000 euros. Los principales gastos corresponden a ropa y calzado, formación, material escolar, tecnología y transporte.
Ante esta concentración de pagos, uno de cada cuatro consumidores planea recurrir al pago aplazado. Los productos tecnológicos son la categoría en la que existe una mayor predisposición a financiar las compras, seguidos por el material escolar, la formación y la moda.
La principal motivación para aplazar pagos es distribuir mejor los gastos a lo largo del mes (40%), seguida de la necesidad de afrontar compras de importe elevado (22%). También influyen los imprevistos, las promociones y la intención de preservar el ahorro.
Según Aplazame, los resultados reflejan que septiembre supone un importante reto presupuestario para muchos hogares y que el pago aplazado se percibe cada vez más como una herramienta de planificación financiera, siempre que se utilice de forma responsable.
