Aquí todo tiene su importancia, pero los nombres nos dan pistas, el detective se llama Pascual Cordero, la denunciante, querida del muerto es Paz Carnal, el exinspector de policía convertido en maleante se llama Escombreras. Todo un esperpento
La señorita Carnal contrata a Pascual para averiguar si el rico Glassè, que realmente se llamaba García de apellido, ha sido asesinado o ha muerto de un infarto. Pascual es un hombre muy recto, cumplidor hasta los límites más extremos de las normas, que fue expulsado de la Guardia Civil por una calumnia de un compañero y que se enfrenta al gran caso sin tener ninguna experiencia. Todas sus actuaciones son frustradas por su poco carácter y no saber por dónde hay que tirar. Va de mal en peor y además los incidentes que rodean el caso son frecuentes y las pruebas fundamentales van desapareciendo. Todo se centra en buscar el testamento de la víctima. Pero al final Pascual es un genio resolviendo el caso y mostrándose más humano de lo que parecía.
La novela se puede leer en clave social, de ricos y pobres, pero tiene muy poca consistencia en este sentido. Quizá el autor ha pretendido dejar en mal lugar a las personas con fortuna, mostrando que no es raro que tengan un origen delictivo y de mala voluntad como es la fortuna de Glassè. Y frente a esos depredadores soberbios, hay una población explotada y que son los buenos y que quieren reivindicar su posición en la vida.
Será por dinero
Aitor Marín
Siruela (2026)
