Según los datos del SEPE, el 21,6% de los contratos firmados en agosto, un total de 241.176, tuvo una duración igual o inferior a siete días. Si se suman los contratos de hasta 15 días, el porcentaje alcanza casi el 29% del total.
Además, 131.591 contratos duraron entre 15 días y un mes y otros 134.336 entre uno y tres meses. En consecuencia, cuatro de cada diez contratos suscritos en agosto tuvieron una duración máxima de un mes y más de la mitad no superaron los tres meses.
La duración media de los contratos se situó en 37,85 días, prácticamente igual que un año antes, y encadena ya cinco ejercicios consecutivos por debajo de los 40 días durante el mes de agosto. Aunque este periodo suele estar marcado por las necesidades de la temporada turística, la persistencia de contratos tan breves mantiene el debate sobre la calidad del empleo.
Estos datos llegan pese a que la reforma laboral de 2021 endureció los costes de los contratos temporales de menos de 30 días e impulsó el contrato indefinido como modalidad ordinaria. No obstante, el Ministerio de Trabajo recuerda que la desaparición del contrato por obra y servicio dificulta la comparación con años anteriores, ya que esta modalidad elevaba artificialmente la duración media de los contratos.
En agosto se firmaron 1,14 millones de contratos, un 10,1% más que un año antes. De ellos, 440.274 fueron indefinidos, un 14,1% más, aunque los temporales siguieron siendo mayoría al representar el 61,5% de toda la contratación.
En los ocho primeros meses del año se rubricaron más de 10,5 millones de contratos, un 4,8% más que en el mismo periodo de 2025. De ellos, 4,41 millones fueron indefinidos y 6,14 millones temporales, lo que refleja una mejora de la contratación estable, pero también la persistencia de una elevada rotación laboral en amplios sectores de la economía.
