En junio, llegaron 994.695 visitantes germanos por motivos de ocio, la primera vez que la cifra baja del millón en ese mes desde que existen registros comparables, excluyendo los años de pandemia.
La caída contrasta con el aumento de los viajes por negocios y otros motivos personales. Las llegadas por razones profesionales rozaron las 88.000 personas, frente a las 57.000 de un año antes, mientras que los desplazamientos por motivos familiares o personales ascendieron a casi 70.000.
En total, España recibió 1,15 millones de turistas alemanes en junio, un 5,9% menos interanual. En el conjunto del primer semestre llegaron 5,67 millones, un 1,1% menos que en el mismo periodo de 2025. El descenso se concentra en los viajes vacacionales, en un contexto de menor capacidad de gasto de los hogares alemanes.
Alemania ha dejado atrás la recesión, pero mantiene un crecimiento económico muy débil. A ello se suman los problemas de competitividad de su industria, el aumento de los costes energéticos y las dificultades del sector automovilístico, que afronta una transición compleja hacia el vehículo eléctrico y una creciente competencia internacional.
Para reactivar la economía, el Gobierno de Friedrich Merz ha propuesto reformas orientadas a reducir la presión fiscal, modificar el sistema de pensiones, flexibilizar el mercado laboral y endurecer algunos requisitos para las bajas por enfermedad.
Pese a esta desaceleración, Alemania sigue siendo el segundo mayor emisor de turistas hacia España, solo por detrás del Reino Unido.
Además, el sector turístico español mantiene una evolución positiva. En junio recibió 9,7 millones de turistas internacionales, un 2,9% más que un año antes, y en el primer semestre superó los 46,5 millones de visitantes, un 4,6% más.
Estas cifras mantienen a España en condiciones de acercarse por primera vez a los 100 millones de turistas internacionales en un año, un objetivo que, según el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, resulta cada vez más probable.
