El organismo dependiente de Sanidad ha adjudicado un contrato extraordinario de limpieza para los centros de salud de Otero y Tarajal debido a la llegada masiva de migrantes. El expediente, publicado el 25 de agosto, justifica expresamente la actuación por la “emergencia sanitaria debida a la entrada masiva de migrantes en la ciudad”.
La Administración ha destinado 15.000 euros a este servicio durante cinco meses, aunque la adjudicación se cerró por 13.761 euros. La relevancia del documento radica en que utiliza una terminología más contundente que la empleada hasta ahora por el Gobierno. La ministra Mónica García ha negado la existencia de un colapso sanitario, aunque ha reconocido una fuerte presión asistencial y un notable esfuerzo de los profesionales.
El refuerzo de medios no se limita a la limpieza. Desde el inicio de la crisis se han incorporado cerca de 90 médicos y enfermeros, se ha ampliado la atención en urgencias y se han registrado unas 70 consultas adicionales al día. Pese a ello, el Ministerio insiste en que la situación está lejos de un colapso.
Paralelamente, Sanidad ha aprobado el envío de 45.000 dosis de vacunas para prevenir enfermedades como sarampión, poliomielitis, difteria, tétanos o varicela. El propio secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha admitido que los esfuerzos para garantizar condiciones adecuadas de higiene y salubridad siguen siendo insuficientes.
La situación ha generado preocupación entre los profesionales sanitarios. El Colegio de Enfermería de Ceuta habla de una “crisis sanitaria sin precedentes” y reclama más recursos para hacer frente al aumento de la demanda asistencial.
Mientras el Gobierno rechaza la idea de un colapso, un documento oficial de INGESA deja constancia de que la llegada masiva de migrantes ha obligado a activar medidas extraordinarias por una situación definida expresamente como “emergencia sanitaria”.
