Con la llegada del verano, miles de hogares en España empiezan a hacer números para poder permitirse unos días de descanso.
Sin embargo, en un contexto marcado por el encarecimiento del coste de vida y el aumento de la inflación, viajar o incluso asumir el gasto adicional propio de estos meses se ha vuelto cada vez más complicado. En concreto, la inflación en la eurozona ha repuntado en los últimos meses, pasando del 1,9% en febrero al 3,2% en mayo, alejándose del objetivo del 2% del Banco Central Europeo (BCE), en un escenario que apunta a uno de los veranos más caros de la historia. Lagarde, presidenta del BCE, ha advertido de que la continuidad de la guerra en Oriente Medio seguirá presionando los precios y anticipa un verano especialmente caro para los europeos, tanto por el coste de la energía como de los alimentos y otros productos de primera necesidad.
Para muchas familias, el ahorro no es suficiente y el aumento del coste de vida sigue presionando los presupuestos domésticos, lo que está llevando a un mayor recurso a la financiación. Expertos del sector apuntan a que esta situación se repite cada vez con más frecuencia. “El verano concentra uno de los mayores picos de gasto del año y, en muchos casos, llega sin que los hogares hayan podido recuperar su capacidad de ahorro. Esto está haciendo que más usuarios recurran a financiación para repartir el impacto económico”, explica Thadhani, Country Manager de Prestalo en España. Más allá del gasto vacacional, el periodo estival también implica un aumento de desembolsos en ocio, desplazamientos o conciliación familiar, lo que incrementa la presión sobre las economías domésticas. “No hablamos solo de viajes, sino de un conjunto de gastos que se acumulan en pocas semanas. El crédito se convierte así en una herramienta para gestionar la liquidez, pero es clave hacerlo con planificación”, añade.
En este contexto, los últimos datos del Banco de España confirman que el crédito al consumo mantiene su tendencia al alza. En abril de 2026, este tipo de financiación creció un 12,7% interanual, consolidando una dinámica de crecimiento sostenido en los últimos dos años. Este aumento se está produciendo, además, en un contexto de morosidad contenida, según reflejan los datos del Banco de España. Esto apunta a que, por el momento, el mayor recurso al crédito no está derivando en un deterioro significativo de la calidad financiera y, además, la concesión sigue concentrándose en perfiles con capacidad de pago, en un entorno en el que las entidades mantienen criterios prudentes.
En el fondo, este escenario refleja un cambio progresivo en la forma en que los hogares gestionan sus finanzas. “El crédito ya no se utiliza solo en momentos puntuales, sino que cada vez forma más parte de la planificación financiera de muchas familias. Esto exige más información y una toma de decisiones más consciente. En este contexto, la capacidad de comparar alternativas y entender las condiciones reales de financiación cobra cada vez más importancia para los consumidores”i.
