En este contexto, el esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda en propiedad se incrementa de forma notable cuando se compara con el salario medio neto. Partiendo de unos ingresos mensuales aproximados de 1.900 euros, una persona necesitaría destinar cerca de 11 años de salario íntegro para poder adquirir una vivienda de estas características.
“Estamos ante un desajuste cada vez más evidente entre los precios de la vivienda y la capacidad real de pago de los hogares. No se trata de un fenómeno puntual, sino de una tendencia que se ha ido consolidando en los últimos años”, señala Ribes, CEO de The Barrio.
Los datos del último trimestre de 2025 apuntan además a una ligera subida del 0,2% en el precio de la vivienda en Cataluña respecto al trimestre anterior, lo que mantiene la presión sobre el mercado residencial en un contexto de oferta limitada y alta demanda estructural. Este escenario refuerza la dificultad de acceso, especialmente para los perfiles con ingresos medios y para los jóvenes que intentan incorporarse al mercado de la vivienda en propiedad por primera vez.
La evolución del mercado inmobiliario en Cataluña refleja así un desequilibrio persistente entre ingresos y precios, en el que incluso pequeñas variaciones al alza en el coste del metro cuadrado se traducen en incrementos significativos del esfuerzo necesario para acceder a una vivienda.
