Sería la tercera desde que la aerolínea acordó una inyección de hasta 100 millones de euros con Aegean Airlines y otros socios hace año y medio.
Según anticipó la dirección de la aerolínea griega a sus analistas la semana pasada, su compañía liderará, con 10 millones, una nueva aportación que asciende a 16 millones si la negociación actual llega a buen puerto. «Esta es nuestra expectativa de inversión en Volotea para este año» reconoció su presidente, Vassilakis en una conferencia a la que tuvo acceso La Información Económica.
El plan inicial, tal y como reconoció Carlos Muñoz en un encuentro reciente con periodistas, no ha seguido el guion previsto. Según trasladan desde Atenas, la hoja de ruta original contemplaba una ampliación total de entre 90 y 95 millones entre todos los accionistas, de los que la griega habría asumido en torno al 55% en dos tramos. El primero se ejecutó según lo previsto con una aportación de 46 millones, con el matiz de que, cuando un accionista quiso salir, Aegean compró sus títulos a precio rebajado, lo que elevó su desembolso de 26 a 31 millones en 2024.
En cambio, la segunda inversión, que proyectaba un importe cercano a los 50 millones, finalmente se redujo a una inyección de 10 millones porque la firma con sede en Asturias no requería, en términos de caja, la inversión planteada en un inicio. Según constató Vassilakis en este encuentro, la operación se plasmó el pasado verano y estuvo liderada por Aegean con 6 millones. Con todo, la aerolínea más grande de Grecia acumula en su homóloga una inversión de 37 millones de euros, sin incluir la que está en curso, que equivaldría a un 20% del capital de Volotea si convierte sus acciones, dado que la compañía articula su inversión mediante préstamos participativos y se reserva el derecho a su conversión en títulos.
De cara a las turbulencias que azotan al sector, la dirección de Aegean subraya que la estrategia de Volotea -conectar ciudades pequeñas y medianas en Europa- le brinda cierta protección frente al conflicto de Oriente Medio. De hecho, pueden llegar a beneficiarse de «la reducción de opciones para los europeos de viajar hacia Oriente Medio, hacia algunos países musulmanes, y también de la mayor dificultad para viajar hacia Asia» según el directivo heleno. El desafío para la aerolínea de bajo coste, apuntó, será trasladar el encarecimiento del combustible a los billetes -ya sea mediante recargos o subidas de tarifas- sin erosionar en exceso la demanda.

