“Esperamos, además, tener en las próximas horas una valoración ya por parte de la Comisión Europea, esperemos que positiva, de nuestra Adenda al Plan de Recuperación con la que encararemos la recta final del despliegue de los fondos”, ha dicho Cuerpo en una comparencia ante la Comisión Mixta del Congreso y el Senado para la Unión Europea, a la que ha acudido para dar cuenta de la actualización del programa acordado con Bruselas. El Gobierno llevaba semanas trabajando con el Ejecutivo comunitario en una Adenda de Simplificación al Plan inicial, de tal manera que se rebajen algunos de los hitos y objetivos vinculados a las inversiones, pero manteniendo la ambición del mismo. Las negociaciones con Bruselas han permitido rebajar algunas de las exigencias, como algunas de las reformas legales pendientes, para acelerar las transferencias pendientes antes de que termine el proyecto, en agosto del año que viene.
Cuerpo ha detallado que de la Adenda se han eliminado algunas “reformas de menor impacto económico”, entre las que se encuentran algunas de las leyes que el Gobierno se había comprometido a cambiar para recibir el ‘maná europeo’. Algunas de las que se han caído son la reforma de la Ley del Suelo, la creación de la Autoridad de Defensa del Cliente Financiero o la del control pesquero, como ya avanzó este periódico. En total, se han reformulado 160 medidas y se han eliminado hitos intermedios, para rebajar las exigencias administrativas a la hora de probar su cumplimiento y acelerar los desembolsos del Plan.
En el documento, cuyo detalle aún no se conoce, Cuerpo ha avanzado que se han incluido cambios para reforzar algunas de las prioridades estratégicas, aumentando la dotación de algunas inversiones. Por ejemplo, con 300 millones de euros más para el Programa europeo de Supercomputación o 13.000 millones de euros adicionales para el Instituto de Crédito Oficial (ICO). El banco público será el encargado de crear una “red de seguridad nacional” con la que suplir la renuncia a 60.000 millones de los préstamos blandos que había asignado la Comisión.
Esta decisión, que deja el total del Plan de Recuperación en 102.000 millones de euros (en torno al 6% del PIB), la ha explicado el ministro porque evita un mayor endeudamiento de la economía española y, a la vez, facilita el cumplimiento de muchas de esas inversiones previstas, que ya no tendrán que justificarse ante Bruselas ni tendrán que hacerse antes de que termine el Plan el 31 de agosto de 2026. “La Adenda aprende de la experiencia que hemos adquirido en los últimos años, que responde a la petición de simplificación y que aprovecha el buen desempeño de la economía española para minimizar el coste en materia de endeudamiento, maximizando el impacto en materia de modernización”, ha asegurado el titular de Economía.
El Gobierno quiere irse con los deberes hechos. Pese a la dificultad para sacar adelante los Presupuestos por tercer año consecutivo, el Ejecutivo sigue trabajando para aprovechar el buen momento que atraviesa la economía. Una semana después de que el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, adelantara que la emisión neta prevista para 2026 se mantendría en 55.000 millones de euros por tercer ejercicio consecutivo, la secretaria general del Tesoro, Conthe, ha esbozado las líneas generales del programa de financiación. Las emisiones brutas previstas para el conjunto de 2026 rondarán los 285.677 millones de euros, un 4,2% más que este año. “Será, como en ejercicios anteriores, muy regular y predecible, tanto con nuestras subastas habituales mensuales como con tres o cuatro sindicaciones a lo largo del año”, ha puntualizado Conthe. Junto a la prudencia y la flexibilidad, señas de identidad de la casa, el Tesoro seguirá dando protagonismo a las emisiones a medio y largo plazo. Estos instrumentos representarán el 62%
En sintonía con las previsiones que apuntan a un crecimiento sostenido el próximo año, el Tesoro se muestra optimista y confía en que el diferencial entre lo que paga España y Alemania por financiarse mantenga la senda bajista. Con la recuperación de la calificación A por parte de las agencias de rating, Conthe espera que el apetito por la deuda española se mantenga. “La mejora del rating permitirá seguir profundizando la base inversora, ya que da acceso a inversores que, por restricciones internas, no pueden invertir en activos con calificación inferior a A”, ha señalado. A cierre de 2025, los inversores extranjeros son propietarios de cerca del 48% de la deuda en circulación, niveles similares a los de 2019. El Tesoro confía en que esta tendencia se mantenga y refuerce la idea de que Espala es capaz de lograr precios más atractivos en el mercado de capitales que los que ofrecen los préstamos de la Comisión.
