Para el también presidente de Sidenor y el ‘holding’ empresarial Mirai, los dos problemas están inevitablemente vinculados con las sanciones que Renfe ha impuesto a su compañía por el retraso en las entregas de los trenes. Si bien el empresario ha reconocido que estas demoras responden a una «debilidad del sector en Europa» y van a poner el foco en ser «capaces de entregar trenes mucho más rápidos», también ha cuestionado la naturaleza de estas sanciones millonarias: «Ni Alemania ha impuesto sanciones a Siemens por retrasos, ni Francia se las ha impuesto a Alstom». El empresario ha utilizado de ejemplo la alianza del consorcio vasco en la entrada de Talgo para fomentar las colaboraciones público- privadas en Euskadi y ha agradecido la implicación del gobierno autonómico y el central, así como el apoyo de las fundaciones que han participado como accionistas y la decena de entidades que han articulado la financiación de esta operación «extraordinariamente compleja» a la que no se ha sumado para «dar un ‘pelotazo'».
Consumada su entrada, Jainaga ha querido dejar claro que Talgo no necesita que venga un socio industrial «de fuera a fabricar aquí», añadiendo que el grupo húngaro Ganz-Mavag que intentó comprar Talgo y fue vetado por Moncloa «quebró a los dos meses de fracasar su oferta». Para Jainaga, el socio industrial llegará, pero lo hará en forma de una alianza empresarial, como la que mantiene con la polaca Pesa, para competir en el despliegue de la alta velocidad en otras regiones como Europa del Este. «Allí habrá que hacerlo con alianzas, entre otras cosas, porque sus gobiernos, probablemente, no van a permitir que participemos sin invertir o colaborar con fabricantes locales» ha explicado.
El directivo, caracterizado por su apuesta por el arraigo y su afán industrial, confía en que todos los problemas actuales de Talgo tienen solución y, en el plano operativo, pasan por «mejorar su capacidad de entregar los pedidos, a través de inversiones industriales, y crecer para mejorar su estructura de costes fijos». Para ello, Jainaga ha avanzado que, de aquí a 2027, la compañía acometerá «decisiones industriales y contrataciones importantes» que empezarán este año con la entrada de 200 trabajadores nuevos en su planta alavesa de Rivabellosa para asumir la mayor carga de trabajo.
Todo ello, bajo la premisa de convertir el sinfín de oportunidades que trae bajo el brazo «el despliegue de la alta velocidad en Europa, en especial en Polonia, y la segunda ola de liberalización de la alta velocidad en España». Asimismo, Jainaga ha expresado su deseo de participar en las licitaciones de Renfe «para suplir las carencias de la flota actual», además de desarrollar un nuevo tren de alta velocidad para la década de 2030, que se preste como sucesor de los Avril con más eficiencia y velocidad. Esta plataforma, ha asegurado, «necesitará un enorme esfuerzo de desarrollo e innovación requerirá la contratación de un gran número de ingenieros».
