El diputado del PP Jaime de Olano ha acusado al Ejecutivo de “callar”, de “no dar explicaciones”, de “no rendir cuentas” y de “no asumir responsabilidades”, mientras que el vicesecretario económico del partido, Juan Bravo, ha ido un paso más allá al reprochar a Cuerpo que permanezca “en silencio ante semejante estercolero de corrupción no es neutralidad, ni siquiera equidistancia, es complicidad”.
Por su parte Feijoo antes de que empezase la sesión de control, ha sido muy claro: «cuantas redadas más, mordidas, dinero en bolsas, joyas, sumarios, periodos de instrucciones», calificando todo lo ocurrido como «una situación agónica». El líder del PP ha pedido elecciones porque «no podemos más»: «No queda más remedio que darle la palabra a los españoles».
Feijóo asegura desconocer lo sucedido en Férraz, apuntando a que se trata de «otra más y no otra cualquiera, sino que hablamos de Zapatero, el PSOE y su sede, y los sumarios de corrupción». Recomienda a Pedro Sánchez que, si quiere reunirse con el Papa León XIV, «recuerde el séptimo mandamiento, no robarás, y el octavo, no mentirás». Define la situación de «patética» instando a unas elecciones para «dar voz a los españoles».
El gallego ha expresado temer que todo esto conlleve a tener «un riesgo de contagio», debido a que los «españoles crean que los políticos sean así y que crean que tienen que vivir con esta losa de indecencia y de indignidad y que piensen que no pasa nada que los políticos puedan pagar sus vicios con dinero público, los hombres de presidente en la cárcel o familiares del jefe del Ejecutivo tengan que comparecer».
«Haré todo lo posible para cambiar de Gobierno», al igual que «los planes de los socios que están apoyando a un Gobierno que apesta», concluye Feijóo.

