Y no se habla del acoso que han sufrido los jueces desde entonces, ni a la condena del Fiscal General del Estado, ni a los casos de corrupción que han salpicado la vida política y penal. Se trata del intervencionismo que han sufrido las empresas españolas; con cambios de presidentes decididos en el palacio de la Moncloa, o inversiones políticas de la Sepi en función de que alguien decidiera que una empresa fuera o no estratégica. Por no hablar de los intentos de Opa de empresas europeas y nacionales que, como al Gobierno no le gustaban, no siguieron adelante.
Pero de todo ello se libró la empresa de los del Pino logrando su salida de España en un tiempo récord.

