Otros cálculos, citados por CNN, estiman que, si la campaña se prolongara dos meses, el gasto adicional podría situarse entre 40.000 y 95.000 millones de dólares, dependiendo de si se utilizan fuerzas terrestres y del ritmo de reposición de municiones.
Además del coste económico directo para las arcas estadounidenses por las operaciones militares, el cierre del estrecho de Ormuz, por el que pasa cada día cerca del 20 por ciento del petróleo mundial, dispara la inestabilidad del precio de la energía, aumenta la volatilidad de los mercados y despierta pesadillas inflacionistas.
El precio de la gasolina en Estados Unidos subió este sábado a un promedio nacional de 3,68 dólares por galón, lo que representa un aumento del 23,5 % desde el inicio de la guerra, según la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA). En el mismo periodo, el precio mundial del petróleo aumentó un 40 % y el precio de la gasolina suele ir unido a este incremento.
La tendencia ha continuado en 2026 y en febrero se han destruido 92.000 puestos de trabajo, un dato que alentó las preocupaciones de los economistas. Algunos expertos como el profesor de economía de la Universidad de Ontario, Michael Parkin, en declaraciones a EFE, asegura que no tiene dudas de que la guerra de Irán «afectará negativamente a la economía estadounidense» y «que los ciudadanos lo notarán directamente en sus bolsillos».
