La Navy habría puesto en marcha un estudio de mercado en busca de empresas capaces de asumir la reparación y revisión de sus DDG-51, los destructores claves del sistema antimisiles de EE.UU. y la OTAN en Europa.
De cara al vencimiento del acuerdo vigente con la empresa pública española en enero de 2028, el centro de logística naval estadounidense (NAVSUP, por sus siglas en inglés) en la base gaditana ha lanzado un aviso -que por ahora se enmarca en una fase de exploración del mercado previa a la licitación – en el que invita expresamente a empresas españolas, estadounidenses con capacidad de operación en el extranjero y constructores navales de defensa internacionales a participar en el futuro contrato de mantenimiento de sus destructores.
Entre los requisitos evaluados figuran la experiencia previa con la Armada de EE.UU., la disponibilidad de diques secos para buques de hasta 155 metros de eslora, y la capacidad de operar bajo la estricta normativa de seguridad que rige el acceso a instalaciones militares conjuntas hispano-estadounidenses. El astillero público aparece mencionado en el propio documento como referencia de infraestructura de dique seco en la zona y, según trasladan a este medio fuentes del sector, su interés en seguir colaborando con la US Navy en este mantenimiento es latente.
Se trata de un contrato estratégico para Navantia, además de ser el primero que plasmó con el Gobierno de Estados Unidos; un hito que hoy se extiende también al programa de fragatas F-110, cuyo radar principal, el SPY-7, es de origen estadounidense. Según los últimos datos facilitados por el fabricante español, su contrato como mantenedor principal de la US Navy en Rota genera más de 1.000 empleos directos al año.

