Entre fuertes medidas de seguridad, Netanyahu visitó Arad, una localidad del sur de Israel donde este sábado noche un misil cayó entre unos edificios residenciales causando más de 60 heridos -diez de ellos graves- después de que otro misil impactara también en la cercana localidad de Dimona. En Dimona, situada a 30 kilómetros de Arad se encuentra la mayor instalación nuclear del país. Las oleadas de misiles iraníes a la zona se produjeron después de que Irán denunciara un ataque al complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz.
En unas declaraciones a un pequeño grupo de periodistas seleccionado, difundidas por su gabinete, Netanyahu afirmó que «Israel y Estados Unidos están trabajando juntos por el bien del mundo» en su guerra contra Irán.
«Es hora de que los líderes del resto de los países se sumen. Me complace decir que veo que algunos empiezan a avanzar en esa dirección, pero se necesita más», añadió a esos periodistas seleccionados, mientras se les negó permiso para la visita a la gran mayoría de medios, según puntualiza la agencia Efe. Según Netanyahu, Irán y Estados Unidos están «ganando esta batalla» y «aplastando al enemigo», mientras siguen «firmes» en su determinación.
Sobre los objetivos de la guerra, apuntó que uno de los dos que se han definido es «desmantelar por completo su programa nuclear, su programa de misiles y su capacidad para producir los componentes de ambos programas». «Estamos bien encaminados para lograrlo», agregó sobre este primer objetivo. Y añadió como segundo fin «crear las condiciones» para que el pueblo iraní derroque al régimen de Irán. «Espero que también lo logremos», dijo sobre esta meta.
Acerca del ataque a Arad con un misil que no pudo ser interceptado por los sistemas de defensa, Netanyahu afirmó que la intención de Irán es «asesinar civiles», a lo que Israel y Estado Unidos responden «con gran contundencia, pero no contra civiles».
En total, alrededor de 120 de personas resultaron heridas de diversa consideración, de ellas once graves, en los dos impactos de misiles en la zona del desierto del sur de Israel que alberga la mayor instalación nuclear del país, sin que los interceptores lograran destruir los proyectiles antes de caer.
