Jorgensen ha explicado que aún es «demasiado pronto» para conocer cuando se «normalizará» la situación entre Estados Unidos, Israel e Irán. Pero apunta que cuando eso suceda «debemos ser bastante realistas y reconocer que, incluso en el mejor de los escenarios, la situación seguirá siendo bastante grave».
Por otro lado, en cuando a las infraestructuras de gas, señala que se tardarán «años» en recuperar la producción, debido a que están muy dañadas: «El petróleo probablemente volverá antes, al menos en lo que respecta a la producción, pero aun así llevará tiempo hasta que regresemos a una situación más normal».
El comisario ha sido realista manifestando que «la situación es inestable y no sabemos que deparará el futuro», por ello subraya que seguirán preparándose «para escenarios en los que pueden surgir problemas de seguridad de suministro».De momento, «no estamos ahí», apunta, pero confiesa que «puede ocurrir», sobre todo «en el caso del combustible de aviación».
En este contexto, la Comisión Europea ha puesto en marcha un observatorio que supervisa la cantidad de combustible de aviación en el continente europeo, es decir «quién lo tiene, qué se importa y exporta». Todo ello, con un claro objetivo, el de «estar preparados si llega el momento en que sea necesaria una acción política en materia de coordinación y redistribución» del queroseno. Por su parte, el vicepresidente Cuerpo, manifestó que en Bruselas existe una «preocupación» por la posible escasez, creyendo que «hay que ocuparse ya de este tema antes de que empiecen a surgir señales».
En cuanto a España aseguró que, en cuanto al suministro, tiene «un punto adicional de tranquilidad», ya que es uno de los países de la UE que menos depende de su importación al contar con una «gran capacidad de refino» y sustituirlo por otros combustibles.
